Si el Gobierno lo permite

Los inversores chinos se van de España

Las empresas chinas cuadruplican su inversión en España hasta 643 millones en 2025, mientras el total extranjero cae un 22%. Sectores clave como electrónica y energía lideran el boom

Hay una contradicción que los mercados no pasan por alto. El Gobierno de Sánchez acaba de firmar 19 acuerdos en Pekín con el primer ministro Li Qiang para atraer inversión china a España, en un contexto en que el capital chino en el país ha crecido un 331% en 2025 hasta alcanzar los 643 millones de euros. Las cifras del flujo inversor chino hacia España son las mejores desde 2018 y el Gobierno las presenta como un éxito de su política exterior económica.

Y justo en ese mismo momento, los inversores chinos de Redexis han decidido salir.

No es una operación menor. Redexis es infraestructura energética, uno de los sectores más estratégicos de la economía española. La desinversión de capital chino en ese tipo de activo no es un ajuste de cartera rutinario. Es una señal. Y los mercados la leen como tal.

Lo que dicen los números y lo que dicen las decisiones

Los datos de inversión china en España en 2025 son objetivamente positivos. El flujo bruto de 643 millones de euros multiplica por cuatro los 149 millones de 2024. China se sitúa en el noveno puesto entre los inversores extranjeros en España y en el octavo neto tras desinversiones. Los sectores que captan ese capital son estratégicos: electrónica (casi 300 millones), energías renovables, automoción, minerales y farmacéuticos.

Los proyectos anunciados tienen una dimensión que va más allá de lo financiero: Gotion High-Tech se ha comprometido a invertir 5.000 millones de euros para establecer una cadena de fabricación de baterías en Valladolid. Alibaba ha elegido Ciudad Real para su principal centro de datos europeo. Ming Yang Smart Energy, vetada en el mercado británico, planea construir una planta de aerogeneradores en España. El stock acumulado de inversión china en España alcanzaba los 10.915 millones en 2023 y generaba 13.556 empleos.

Esos son los números que el Gobierno presenta. Y son reales.

Pero la decisión de los inversores chinos de salir de Redexis también es real. Y esas dos realidades simultáneas son exactamente la contradicción que los analistas de mercado están procesando.

Por qué importa una desinversión en infraestructura energética

Cuando un inversor internacional decide entrar en un mercado, compra una expectativa de rentabilidad futura ajustada al riesgo regulatorio y jurídico del país. Cuando decide salir, especialmente de infraestructura energética que por definición es una inversión a largo plazo, la señal es que algo en esa ecuación ha cambiado.

Puede ser la regulación: España ha modificado repetidamente el marco regulatorio del sector energético en los últimos años con cambios que han afectado la rentabilidad de activos que los inversores compraron con expectativas diferentes. Puede ser la seguridad jurídica: la percepción internacional sobre la estabilidad del marco legal español tiene indicadores que no son positivos, como refleja el informe reciente del Parlamento Europeo sobre el Estado de Derecho. Puede ser la rentabilidad ajustada al riesgo comparada con otros mercados europeos que ofrecen condiciones más predecibles.

O puede ser una combinación de todo eso. Lo que los mercados registran es la decisión, no la explicación.

La pregunta que nadie en el Gobierno responde

La inversión extranjera total en España ha caído un 22% en 2025, situándose en 30.764 millones de euros. En ese contexto de caída general, el crecimiento de la inversión china resulta llamativo pero no cambia el diagnóstico agregado: España está atrayendo menos capital internacional del que atraía.

El Gobierno presenta los acuerdos firmados en Pekín como evidencia de que la estrategia de apertura hacia China funciona. Lo que no explica es por qué simultáneamente inversores chinos ya establecidos en infraestructuras estratégicas españolas están tomando la decisión de salir.

Las decisiones de desinversión tienen efecto contagio. La inversión extranjera no solo evalúa oportunidades propias: observa el comportamiento de otros inversores. Cuando un actor internacional de referencia sale de un mercado, los que están considerando entrar hacen las mismas preguntas que llevaron a la salida.

La pregunta clave que los mercados formulan no es por qué los inversores chinos salen de Redexis. La pregunta es más importante y más incómoda: si inversores con conocimiento directo del mercado español y posiciones ya establecidas en él deciden desinvertir, ¿quién va a entrar para reemplazarlos?

El contexto que complica la narrativa oficial

China es simultáneamente el cuarto socio comercial de España en 2024 y el segundo proveedor con importaciones valoradas en 45.174 millones de euros. La relación económica bilateral tiene una escala que va mucho más allá de los flujos de inversión directa. Los 19 acuerdos firmados por Sánchez en Pekín cubren desde exportaciones agroalimentarias (pistachos, higos, porcino) hasta transporte sostenible, colaboración universitaria e iniciativas culturales.

Ese es el marco que el Gobierno construye. Y en paralelo, los inversores chinos de Redexis recogen sus posiciones en infraestructura energética española.

Los dos movimientos son reales. La narrativa oficial solo cuenta uno de ellos.