Si el Gobierno lo permite

Oscar Puente culpable económico del desastre

Los datos de gasto del Ministerio de Transportes muestran un cambio muy significativo en las prioridades.

Entre 2023 y 2025, el presupuesto total en operaciones no financieras cae un 19,7%.

Es decir, más de 2.500 millones menos. Pero lo más relevante no es solo cuánto cae… sino dónde cae.

Las inversiones reales, clave para infraestructuras, prácticamente no crecen. Se mantienen estancadas. Y las transferencias de capital, que financian proyectos e inversiones, se desploman un 81,7%.

Al mismo tiempo, las transferencias corrientes aumentan un 12,6%. Es decir, menos dinero para invertir… y más para gasto corriente.

Y aquí aparece el debate de fondo. Cuando se reduce la inversión en infraestructuras, mantenimiento y desarrollo… el impacto no es inmediato, pero sí acumulativo.

Menos inversión hoy puede significar más problemas mañana. Además, el peso del Ministerio dentro del conjunto del Estado también cae: pasa del 5,3% al 3,9%.

Esto refleja una pérdida de prioridad relativa en un área clave para la economía: transporte, movilidad e infraestructuras.

En este vídeo analizamos cómo ha cambiado el gasto del Ministerio, qué implican estos movimientos presupuestarios y qué consecuencias puede tener reducir inversión en sectores estratégicos.

Porque la clave no es solo cuánto se gasta… sino en qué se decide gastar.

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