El contraste es difícil de ignorar.
Mientras Estados Unidos apuesta por alargar la vida útil de hasta 68 reactores nucleares más allá de los 60 años, España sigue adelante con el cierre de centrales como Almaraz, que dejará de operar con solo 46 años.
No es un problema técnico. Reactores similares en Estados Unidos están funcionando con seguridad hasta los 60, 70 e incluso 80 años.
La diferencia no está en la tecnología ni en la capacidad… está en la decisión política y regulatoria. Y aquí aparece el verdadero debate. En un contexto de incertidumbre energética, cada vez más países están reforzando su apuesta por la energía nuclear.
¿Por qué? Porque ofrece estabilidad, precios más predecibles y bajas emisiones.
Mientras tanto, España avanza en dirección contraria. Cerrar Almaraz no es una decisión neutra. Supone perder una fuente de energía estable que cubre una parte relevante del sistema eléctrico.
Esa energía tendrá que sustituirse, en muchos casos, por gas o por importaciones más caras.
El resultado es claro: más dependencia exterior y mayor exposición a la volatilidad energética.
En este vídeo analizamos el contraste entre Estados Unidos y España, qué implica el cierre de Almaraz y por qué esta decisión abre un debate de fondo sobre el modelo energético. Porque la pregunta es muy simple: ¿tiene sentido cerrar lo que funciona… mientras otros países lo mantienen durante décadas?