Más información
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, conocida como la Operación Furia Épica, ha provocado una tormenta en los mercados energéticos.
El estratégico Estrecho de Ormuz, que es responsable del paso del 20% del petróleo mundial, enfrenta un bloqueo efectivo que ha hecho que las tarifas de los superpetroleros se disparen un 600%, alcanzando los 200.000 dólares diarios.
En este contexto, el precio del crudo Brent se sitúa en torno a los 82 dólares por barril, tras experimentar picos iniciales del 13% y un incremento adicional del 9% el pasado lunes.
Por su parte, China, el mayor importador global de petróleo, observa la situación con una calma relativa.
Sus refinerías independientes, conocidas como las «teteras» de Shandong, cuentan con un colchón gracias a unos envíos récord provenientes de Irán (2,15 millones de barriles diarios en febrero, la cifra más alta desde 2018) y de Rusia (máximos históricos en febrero, tras recortes en las importaciones desde India). Pekín tiene acumulados unos impresionantes 900 millones de barriles en reservas estatales, lo que equivale a aproximadamente 78 días de importaciones, y ha destinado alrededor de 10.000 millones de dólares a compras adicionales durante el año pasado.
Efectos del cierre del Estrecho de Ormuz
Este paso esencial mueve alrededor de 20 millones de barriles diarios, además del 20% del gas natural licuado a nivel global. El bloqueo ha incrementado las primas de seguros entre un 25% y un 50%, complicando las rutas hacia Asia. Las bolsas han reaccionado con fuerza: las europeas han caído más de un 2%, mientras que en Madrid la caída alcanza casi el 5%, el índice surcoreano Kospi pierde un 7,2% y el japonés Nikkei baja un 3,1%. Expertos como Bob McNally de Rapidan Energy advierten sobre una posible crisis global si esta situación se prolonga.
En cuanto a Europa y los Estados Unidos, el impacto ya es evidente en los precios al consumidor. El ex presidente Donald Trump ha admitido que la operación podría extenderse «más allá de cinco semanas», lo que genera inquietud entre los inversores. La organización OPEP+ se ha comprometido a añadir 206.000 barriles adicionales para abril, pero según señala Jorge León de Rystad Energy, la logística por Ormuz hace que este esfuerzo sea prácticamente inútil.
| Impacto clave del cierre de Ormuz | Detalle |
|---|---|
| Petróleo afectado | 20% suministro global (20M barriles/día) |
| Fletes superpetroleros | Subida del 600% (200.000$/día) |
| Seguros guerra | Alza entre el 25-50% |
| Gas natural licuado | Representa el 20% del comercio mundial |
Problemas de suministro para China
La dependencia de Pekín respecto a fuentes como Irán (11,5% del total de importaciones marítimas este año) y a su aliado ruso (10,5%) es notable. El crudo iraní llega con descuentos debido a las sanciones (ICE Brent menos 9-11$/barril) y sus refinerías están diversificando sus fuentes hacia Rusia, Brasil y producción nacional (4,6M barriles/día para 2025). Además, Arabia Saudí ha reducido los precios de su crudo “Arab Light” hasta niveles mínimos en cinco años, ofreciendo alrededor de 56-57 millones de barriles para marzo.
La portavoz oficial china, Mao Ning, ha declarado que su país adoptará «las medidas necesarias» para garantizar la seguridad energética y ha enfatizado la urgencia por mantener un flujo estable. En este momento no hay señales alarmantes para marzo-abril: las abundantes reservas rusas e iraníes son suficientes para cubrir las necesidades actuales. Si cambian las sanciones, podrían recurrir nuevamente a Rusia o incluso a Brasil y Canadá. A largo plazo, China tiene planes claros: espera aumentar la cuota de vehículos eléctricos hasta el 50% y alcanzar una capacidad renovable total cercana a los 430 GW en energías solares y eólicas para 2025.
Aunque algunos operadores chinos han decidido pausar sus ofertas ante la incertidumbre actual, uno desde Shandong confirma: «Hay suficientes barriles rusos e iraníes disponibles en el mar». Según Emma Li, analista en Vortexa, es poco probable que busquen nuevas alternativas pronto.
Previsiones y estrategias
Si el conflicto se resuelve rápidamente, el impacto sería limitado; así lo indica Jan Rosenow desde Oxford. Sin embargo, si la situación se alarga, es previsible que se dispare la inflación global. Estados Unidos está intentando controlar las exportaciones iraníes y venezolanas; sin embargo, muchas refinerías chinas están reacias al crudo «sucio» proveniente de Venezuela. Mientras tanto, China continúa invirtiendo unos impresionantes 80.000 millones al año en desarrollar sus propios yacimientos y avanzar hacia una transición energética más verde; su plan para 2026-2030 busca acelerar el pico en el consumo petrolero.
En abril está programada una reunión entre Xi Jinping y Donald Trump donde se priorizará una tregua comercial antes que cualquier otro tema relacionado con Irán. Pekín está dirigiendo su atención hacia Rusia (2 millones de barriles/día) y Arabia Saudí mientras Occidente enfrenta dificultades en sus estaciones de servicio. La calma mostrada por China es fruto de años dedicados a prepararse para estas eventualidades: sus tanques llenos amortiguan el golpe.
El petróleo sigue subiendo; sin embargo, aquellos que planearon con antelación logran resistir mejor ante esta tempestad.