En un martes que marca un nuevo punto de inflexión en la tensa relación entre las dos potencias económicas, China ha activado oficialmente la imposición de aranceles provisionales a la importación de una amplia gama de productos lácteos procedentes de la Unión Europea. La medida, que entra en vigor hoy tras meses de investigación, establece gravámenes que oscilan entre el 21,9% y el 42,7%, golpeando directamente a más de 60 empresas del bloque comunitario.
Detalle de los gravámenes y empresas señaladas
Los aranceles se aplicarán bajo la forma de «depósitos en garantía» o derechos compensatorios que los importadores deberán abonar en la Aduana de la República Popular China según el valor ad valorem de la mercancía. El impacto varía drásticamente según la compañía y su grado de colaboración en el proceso:
- Los extremos: la empresa italiana Sterilgarda Alimenti enfrentará la tasa más baja, un 21,9%. En el lado opuesto, diversas filiales de la neerlandesa FrieslandCampina han recibido el castigo máximo del 42,7%.
- Empresas colaboradoras: aquellas compañías que cooperaron con la investigación china recibirán una tasa uniforme del 28,6%. Sin embargo, las que no colaboraron han sido penalizadas automáticamente con el máximo del 42,7%.
- Impacto en España: gigantes del sector como Campo de San Juan, CAPSA, Innolact, Lácteos Industriales Agrupados e Industrias Lácteas de Mollerusa deberán afrontar un arancel del 28,6%.
- Otros grandes actores: la multinacional Arla Foods (marcas como Lurpak) tendrá tasas de entre el 28,6% y el 29,7%.
Los productos afectados incluyen quesos frescos y cuajadas, quesos procesados (incluyendo rallados o en polvo), queso azul, así como leche y determinados tipos de nata.
El origen del conflicto: ¿subvenciones o represalias?
El Ministerio de Comercio de China sostiene que su investigación, iniciada en agosto de 2024 a petición de las asociaciones lácteas locales, ha demostrado de forma preliminar que los lácteos europeos reciben subvenciones que causan un «daño sustancial» a su industria nacional. Pekín apunta específicamente a programas de la Política Agraria Común (PAC) como:
- Ayudas a jóvenes agricultores y fondos para el desarrollo rural.
- Subvenciones a la conservación ecológica y apoyo al almacenamiento.
No obstante, este movimiento es visto en Bruselas como una clara represalia por los aranceles que la UE impuso a los vehículos eléctricos chinos. Este conflicto ya ha tenido otros frentes: apenas la semana pasada, el 17 de diciembre, entraron en vigor aranceles definitivos de hasta el 19,8% para la carne de cerdo europea, y anteriormente se tomaron medidas contra el brandy del bloque.
Consecuencias económicas para el sector
El golpe es significativo. En 2024, China importó productos lácteos europeos sujetos a esta investigación por un valor de 589 millones de dólares.
Para España, China es un mercado vital: los lácteos son el quinto producto agroalimentario más exportado al país asiático, con ventas de 96 millones de dólares en 2024. La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FENIL) ha advertido que esta barrera arancelaria podría desviar el excedente de producción hacia el mercado interno europeo, generando una «fuerte presión» y efectos no deseados en los precios locales. Por su parte, en Francia —el principal exportador afectado— la asociación FNIL calificó la medida de «duro golpe», especialmente para empresas como Savencia.
Respuesta de Bruselas y próximos pasos
La Comisión Europea ha calificado hoy las medidas de «injustas e injustificadas», denunciando que la investigación china se basa en «alegaciones cuestionables y pruebas insuficientes». El portavoz de Comercio, Olof Gill, subrayó que Bruselas está analizando toda la información para defender a sus productores ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), ante la cual ya se presentó una queja formal en 2024.
El reloj sigue corriendo: Pekín tiene hasta el 21 de febrero de 2026 para concluir sus pesquisas y decidir si estos aranceles pasan de provisionales a definitivos. Mientras tanto, el desequilibrio comercial entre ambas potencias sigue siendo abrumador, con un déficit para la UE que superó los 350.000 millones de dólares en 2024.
