En una jornada maratoniana de negociaciones que se extendió hasta la madrugada, los líderes de la Unión Europea han alcanzado un acuerdo histórico para emitir deuda conjunta por valor de 90.000 millones de euros con el fin de financiar el esfuerzo bélico y la estabilidad financiera de Ucrania durante los años 2026 y 2027. Esta decisión, adoptada ante el riesgo inminente de bancarrota para Kiev en marzo de 2026, supone el regreso de los eurobonos, una herramienta de financiación compartida que no se utilizaba con esta magnitud desde la pandemia.
El fracaso del plan de los activos rusos
El acuerdo final representa un giro inesperado respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea. El plan original, defendido firmemente por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el canciller alemán, Friedrich Merz, consistía en utilizar los rendimientos de los activos rusos congelados (valorados en unos 185.000-210.000 millones de euros) como garantía primordial para un préstamo de reparación.
Sin embargo, esta vía encalló ante el bloqueo de Bélgica, país que alberga la mayoría de estos fondos en la entidad Euroclear. El primer ministro belga, Bart De Wever, se opuso a asumir en solitario los riesgos legales y las posibles represalias de Moscú, que ha amenazado con medidas equivalentes contra activos europeos. De Wever exigió que cualquier riesgo derivado del uso de fondos rusos fuera mutualizado de forma ilimitada por todos los socios, una condición que no fue aceptada por el resto, forzando así la alternativa de la deuda común.
Detalles del préstamo y la «cooperación reforzada»
El préstamo de 90.000 millones de euros, que cubrirá aproximadamente dos tercios de las necesidades financieras de Ucrania estimadas por el FMI, presenta condiciones singulares:
- Garantía presupuestaria: el préstamo estará respaldado por el presupuesto de la Unión Europea.
- Cláusula de reparación: Ucrania solo tendrá la obligación de devolver el dinero una vez que Rusia pague las reparaciones de guerra por la invasión.
- Uso de activos rusos: la UE se reserva el derecho de utilizar los activos inmovilizados para reembolsar el préstamo si Rusia se niega a pagar las indemnizaciones.
- Consenso a 24: el acuerdo se ha articulado mediante una «cooperación reforzada» para esquivar el veto de Hungría, Eslovaquia y la República Checa, países que no participarán en el plan ni tendrán obligaciones financieras vinculadas a este préstamo.
Ganadores y perdedores políticos
La cumbre deja un mapa político de contrastes en el bloque comunitario. Los analistas coinciden en señalar a Bélgica, Italia (bajo el liderazgo de Giorgia Meloni) y los países críticos como Hungría como los ganadores tácticos, al haber logrado imponer la tesis de la deuda compartida o desvincularse del proceso.
Por el contrario, el resultado se interpreta como un revés político para Von der Leyen y Friedrich Merz, quienes habían apostado su capital político a la confiscación indirecta de los activos rusos. Merz, aunque inicialmente contrario a la emisión de deuda común, reconoció tras la cumbre que «cambiar la secuencia del proceso facilita todo» y permite apoyar a Kiev sin más demoras.
Reacciones internacionales
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski agradeció el «apoyo significativo» que refuerza la estabilidad de su país, aunque durante la cumbre insistió en que el uso de los fondos rusos era la «forma correcta» de financiación. Por su parte, el Kremlin, a través del Fondo Ruso de Inversión Directa, calificó el desenlace como una «victoria para la ley» y un «fracaso» de los líderes europeos en su intento de utilizar las reservas soberanas rusas.
Otros asuntos de la cumbre: Mercosur en el aire
El estancamiento en el tema financiero no fue el único contratiempo para la Comisión. La firma del acuerdo comercial UE-Mercosur, prevista para este mismo fin de semana, ha sido pospuesta a enero de 2026 debido al rechazo persistente de Francia y las dudas de última hora planteadas por Italia.
