La Reserva Federal de Estados Unidos aún está en el centro del debate financiero global, después de su crucial anuncio de política monetaria. El pasado miércoles, el organismo presidido por Jerome Powell dictó sentencia con el tercer recorte de 25 puntos básicos de 2025, situando la tasa de interés de referencia en el rango de 3,50% al 3,75%.
Sin embargo, lo más relevante no fue la acción en sí, que estaba ampliamente descontada por los mercados, sino la profunda división interna y el mensaje sombrío enviado sobre la política futura. La decisión ha llegado marcada por el mayor número de disidencias en más de seis años. La hoja de ruta para 2026 contempla un escenario mucho más restrictivo de lo esperado, con los tipos de interés manteniéndose «más altos por más tiempo».
Un cisma inusual y cuatro reuniones de disidencia
La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) del pasado miércoles se convirtió en un campo de batalla, con tres votos en contra, una cifra que no se veía desde septiembre de 2019. Esta fue, además, la cuarta reunión consecutiva en la que una decisión de la Fed no fue unánime, el periodo más largo de división desde 2019.
El presidente Jerome Powell reconoció que esta tensión es «inusual» y el resultado de un «choque inusual de riesgos»: el peligro de que la inflación vuelva a repuntar frente al riesgo de asfixiar el mercado laboral. Aunque Powell aseguró que los debates fueron “serios y respetuosos”, la votación delata tres posturas irreconciliables:
- La cautela oficial: nueve miembros, incluida la mayoría liderada por Powell, optaron por el recorte de 25 puntos básicos.
- Los ‘halcones’ antinflación: Jeffrey Schmid (Kansas) y Austan Goolsbee (Chicago) votaron en contra del recorte, prefiriendo mantener los tipos estables ante el temor de que la inflación se desbocara.
- La presión política ultra-laxa: Stephen Miran, el gobernador designado bajo la órbita de Donald Trump, disintió por tercera reunión consecutiva, exigiendo una bajada drástica de medio punto para estimular la economía a toda costa.
El ‘dot plot’ enfría las expectativas: solo una baja en 2026
El mensaje más duro de la Fed se encuentra en sus proyecciones para el futuro. El nuevo cuadro de previsiones (‘dot plot’) indica que el organismo ha endurecido su discurso, limitando el margen de maniobra a un máximo de dos recortes adicionales en todo 2026 y 2027. Más específicamente, la herramienta FedWatch esperaba dos bajadas en 2026, pero el documento de la reunión de esta semana lo redujo a una sola bajada más el próximo año.
Powell dejó claro que será más difícil justificar recortes adicionales, enfatizando que el banco central está «en una buena posición para esperar y ver cómo evoluciona la economía”. Esta restricción es un jarro de agua fría para las expectativas de dinero barato y choca directamente con los deseos del presidente Trump, quien ha pedido bajarlos al menos al 1%.
La Fed prioriza el empleo ante un mercado laboral débil
La serie de recortes de 2025 se ha producido en respuesta a las señales crecientes de un debilitamiento del mercado laboral. El pasado miércoles, Powell confirmó que el banco central está priorizando su mandato de proteger el empleo antes que el de estabilidad de precios.
Entre las señales de alarma se encuentra el crecimiento inusualmente lento del empleo y un mayor desempleo entre jóvenes y minorías. La tasa de paro creció hasta el 4,4% en septiembre, el valor más alto desde octubre de 2021. Powell incluso detalló que las ganancias de empleo podrían haberse sobreestimado en unos 60.000 en los últimos meses, señalando que hay un «enfriamiento gradual del mercado laboral».
A pesar de esta prioridad, la inflación sigue siendo un problema. El PCE, el indicador favorito de la Fed, creció hasta el 2,8% en septiembre, la cifra más alta desde marzo de 2024, mientras que el CPI (IPC) marcó un 3%. Powell atribuyó el aumento gradual de la inflación en gran parte al paquete amplio y variado de aranceles impuesto por el presidente Trump.
Mejora de las proyecciones macroeconómicas para 2026
Pese al tono cauteloso de la política monetaria, el escenario macroeconómico proyectado por la Fed el miércoles fue más optimista. El organismo prevé un crecimiento económico de EEUU mejor de lo esperado.
Las nuevas proyecciones elevan el crecimiento del PIB para 2026 al 2,3%, cinco décimas más que en septiembre. Esta revisión al alza se debe a un consumo de los hogares resiliente y a una inversión empresarial creciente, especialmente al calor de la IA. Respecto a la inflación, el escenario mejora con una previsión de PCE del 2,4% en 2026, dos décimas menos de lo esperado hace tres meses.
Movimientos técnicos y reacción del mercado
En un movimiento técnico significativo, la Fed confirmó que, para garantizar la liquidez, se iniciaría de inmediato la compra de bonos del Tesoro a corto plazo (principalmente letras del Tesoro). Esto se debe a señales de tensión de liquidez en el mercado interbancario.
La reacción inicial de los mercados el jueves 11 de diciembre fue generalmente positiva. El selectivo español, el Ibex 35, consolidó máximos históricos tras el anuncio, manteniendo los 16.700 puntos con un avance mínimo del 0,04% en la apertura de la sesión. Los principales índices bursátiles estadounidenses reaccionaron también de manera positiva. No obstante, la jornada bursátil española estuvo marcada por movimientos corporativos, como la caída de Naturgy (-6,12%) tras la venta de un 7,1% de su capital por 1.703,4 millones de euros.
Tensiones políticas y la sucesión de Powell
La reunión del miércoles también resonó políticamente. El presidente Trump, quien exige fuertes recortes de tasas, está cerca de nombrar al próximo presidente de la Fed, que sucederá a Powell una vez que su mandato termine en mayo. Trump ha exigido que el sucesor se comprometa a realizar grandes recortes.
Cuando se le preguntó por su legado, Powell reiteró que busca entregar el trabajo con la economía «en muy buen estado», la inflación controlada al 2% y un mercado laboral fuerte. No obstante, la división interna hace que las próximas reuniones sean «impredecibles» para los inversores. El coste de hipotecas y créditos no bajará tan rápido como se esperaba, ya que el organismo anticipa tipos más altos por más tiempo.
Este panorama de tipos más altos y la incertidumbre generada por la división interna complican la evaluación del rumbo de la política monetaria para Wall Street. De cara a la reunión de enero, Powell aseguró que evaluarán el «montón» de datos entrantes de diciembre antes de mover ficha nuevamente.
