El Banco Central Europeo ha asestado un duro golpe al plan de la UE para financiar la reconstrucción de Ucrania, al negarse a respaldar un préstamo de 140.000 millones de euros. La negativa del regulador de la zona euro debilita significativamente la estrategia de la Comisión Europea de utilizar como garantía los cuantiosos activos del banco central ruso inmovilizados en la UE.
Según informaciones exclusivas adelantadas por el Financial Times, que cita a funcionarios del organismo, el BCE concluyó que la propuesta de préstamo presentada por la Comisión viola expresamente su mandato. Esta conclusión añade grandes dificultades a Bruselas para asegurar el préstamo, cuyo reembolso estaba previsto que fuera garantizado por los activos rusos congelados en Euroclear, el depositario de valores con sede en Bélgica.
Financiación directa y riesgo de inflación: los argumentos del BCE
El núcleo del desacuerdo reside en la posible implicación del BCE como garante de la operación financiera. Funcionarios de la Comisión Europea habrían consultado directamente al BCE si podía actuar como prestamista de última instancia para Euroclear Bank, la división de préstamos del depósito central de valores belga. El objetivo era evitar una potencial crisis de liquidez que pudiera surgir al conceder el préstamo a Kiev.
La respuesta del BCE a la CE fue tajante: esto es imposible.
Un análisis interno del BCE, citado por el diario británico, concluye que la iniciativa de la Comisión Europea equivale a proporcionar financiación directa a los gobiernos. En esencia, al actuar como prestamista de última instancia, el banco central acabaría cubriendo las obligaciones financieras de los Estados miembros de la UE, quienes según el plan de Bruselas, debían garantizar conjuntamente el reembolso del préstamo.
Esta práctica, la concesión de fondos por parte de los bancos centrales a los gobiernos, está prohibida en los tratados de la Unión Europea. El motivo de esta prohibición es evitar el riesgo de una elevada inflación y la consecuente pérdida de credibilidad del banco central.
Contexto de la propuesta y resistencia belga
El plan de la CE busca conseguir un acuerdo para utilizar los activos soberanos rusos en favor de Kiev. La cantidad total de activos en discusión para ser utilizados en forma de préstamo oscila entre los 185.000 y 210.000 millones de euros. Se calcula que hasta 185.000 millones de euros se acumulan actualmente en Euroclear.
La negativa del BCE se suma a la fuerte resistencia política que ya venía ejerciendo Bélgica, país donde se encuentra la sede de Euroclear.
El primer ministro belga, Bart de Wever, remitió recientemente una extensa misiva a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, expresando su rechazo frontal al uso de estos fondos para un préstamo de reconstrucción ucraniano. De Wever calificó el plan de «fundamentalmente erróneo» y de «expropiación ilegal».
En su carta, De Wever subrayó que jamás, en la historia, se han reutilizado activos soberanos inmovilizados mientras una guerra sigue en curso. Además, los bufetes consultados por el Gobierno belga sostienen que el plan sería percibido como permanente y como una confiscación ilegal.
El líder belga advirtió incluso que avanzar precipitadamente en la utilización de los activos podría tener el «daño colateral» de impedir la consecución de un acuerdo de paz. Argumentó que no es posible utilizar simultáneamente los activos rusos para financiar la reconstrucción y para financiar la guerra o el presupuesto ucraniano.
Como condición sine qua non para aceptar la medida, el primer ministro belga insiste en sus exigencias previas: los Estados miembros participantes deben ofrecer garantías que cubran el 100% del valor total de los activos rusos depositados en Euroclear. Esta exigencia nace de la preocupación de Bélgica de que el Estado ucraniano no pueda o no quiera devolver los fondos del préstamo. De Wever puntualizó que las garantías deben cubrir la totalidad y que la parte correspondiente a los Estados que no participen deberá ser asumida íntegramente por los que sí lo hagan.
Reacción de Moscú
Por su parte, el Ministerio de Exteriores ruso ya había denunciado que las propuestas de la UE relativas al pago de reparaciones a Ucrania están «alejadas de la realidad». Rusia mantiene la acusación de que Bruselas lleva mucho tiempo dedicada a «robar» activos que pertenecen a la Federación Rusa.
El rechazo del BCE deja a la Comisión Europea sin una herramienta crucial para garantizar la estabilidad financiera del préstamo, lo que obligará a Bruselas a replantearse seriamente la estructura legal y financiera de su ambicioso plan antes del Consejo Europeo de diciembre.
