GIRO EN EL COMERCIO DIGITAL

Bruselas pone freno a la avalancha de Shein y Temu

La UE eliminará la exención aduanera de 150 euros y endurece el control sobre las plataformas asiáticas.

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La Unión Europea ha decidido poner fin a la era del comercio electrónico asiático sin impuestos, una medida que impacta directamente en gigantes del low cost como Shein y Temu. Tras meses de debate, los ministros de Economía y Finanzas de los veintisiete aprobaron eliminar la exención de derechos de aduana que ha permitido la entrada masiva de pequeños paquetes de valor inferior a 150 euros provenientes de países extracomunitarios.

La decisión, que busca restringir el ingreso de productos chinos para proteger a las empresas locales y sus sistemas económicos, se aplicará de forma transitoria a partir de 2026 y entrará en vigor plenamente en 2028. El objetivo es claro: los derechos de aduana se cobrarán desde el primer euro en todos los bienes que entren en la UE.

Esta exención aduanera, vigente desde 1983, fue concebida en una época anterior al comercio electrónico. Sin embargo, el auge de plataformas como Shein y Temu, impulsado por precios extremadamente bajos y envíos ultrarrápidos, convirtió esta norma en una «grieta». La Comisión Europea ha registrado que los envíos de menos de 150 euros se han triplicado en solo dos años, pasando de 1.200 millones de euros en 2022 a 4.600 millones en 2024. De este volumen masivo, el 91% procede de China.

La maniobra de Europa sigue el ejemplo de Estados Unidos, que previamente eliminó la exención arancelaria para paquetes de menos de 800 dólares. La UE confía en que la eliminación del umbral arancelario no solo frene el fraude y la competencia desleal, sino que también fortalezca el control de los productos.

Competencia desleal y el clamor del comercio español

Las autoridades comunitarias han vinculado directamente el crecimiento exponencial de estas plataformas chinas con una grave distorsión de la competencia. Mientras que las empresas europeas están obligadas a cumplir estrictamente la normativa y pagar aranceles, los comercios electrónicos de fuera de la UE han podido vender directamente al consumidor sin asumir esos costes, ofreciendo precios imbatibles.

Este escenario ha oscurecido el panorama para las empresas europeas. En España, la Confederación Española del Comercio, que representa a más de medio millón de establecimientos, ha reclamado urgentemente al Ministerio de Consumo que actúe contra la venta de falsificaciones y productos sin control. El presidente de la CEC, Rafael Torres, insiste en que “hay que reforzar la vigilancia y estrechar el control” para evitar que haya «vía libre para los que vienen de fuera».

Se estima que las infracciones de propiedad intelectual, como las falsificaciones o imitaciones, suponen pérdidas equivalentes al 5% de la facturación anual en sectores como el textil o la cosmética, y hasta el 9% en el de juguetes.

Además de la entrada masiva de falsificaciones, el pequeño comercio denuncia el problema de las ofertas falsas, especialmente en campañas como el Black Friday. La Asociación para la defensa de la marca (Andema) exige al Gobierno español la aplicación «con eficacia y rotundidad» de la Ley europea de Servicios Digitales (DSA) para luchar contra las falsificaciones. Se urge a habilitar a la CNMC para que pueda emitir avisos y retirar rápidamente contenidos ilícitos.

Cargadores que explotan y riesgos para el consumidor

Shein y Temu enfrentan una intensa investigación en Europa, no solo por asuntos económicos, sino por la seguridad de los productos. Un reportaje de Deutsche Welle expuso graves deficiencias en los controles de calidad.

Según asociaciones de consumidores, casi el 69% de los artículos analizados en estas plataformas incumplen las normativas europeas, y un 57% resultan potencialmente peligrosos. Los mayores riesgos se concentran en juguetes, bisutería con altos niveles de metales tóxicos y cargadores USB. Un caso que encendió las alertas fue el de un cargador comprado en Shein que explotó al ser enchufado.

El volumen de paquetes dificulta los controles aduaneros y aumenta el riesgo de entrada de productos falsificados o inseguros.

Más allá de los riesgos de seguridad, Shein ha sido denunciada por prácticas comerciales engañosas, incluyendo descuentos falsos, temporizadores que se reinician constantemente para generar urgencia y etiquetado confuso sobre devoluciones y sostenibilidad. Temu, por su parte, está siendo investigada por no realizar las evaluaciones de riesgo necesarias sobre los artículos que ofrece.

Como precedente, Francia ya ha multado a Shein con 40 millones de euros por sus prácticas comerciales irregulares. Además, la UE estudia imponer una tasa adicional de dos euros por paquete para cubrir los costes administrativos de la gestión aduanera, la cual podría entrar en vigor también en 2026.

La propiedad intelectual en el punto de mira

El modelo de negocio de precios muy bajos, lanzamientos diarios masivos y cadenas de suministro extremadamente flexibles se sitúa en el centro del debate sobre la propiedad intelectual. Este sistema de hiperrenovación de productos (miles de artículos nuevos cada día) dificulta cualquier revisión previa de originalidad y eleva la probabilidad de reproducir diseños protegidos.

Las autoridades francesas han identificado varios riesgos, incluyendo el hecho de que el sistema de retirada individual de contenido infractor (takedown) no frena el problema, pues el diseño puede reaparecer con otro vendedor o descripción modificada. Las infracciones más comunes incluyen el uso indebido de marcas registradas y la copia del trade dress (estilo fotográfico, envases o paletas de color).

En respuesta, la UE está reforzando el marco regulatorio mediante la DSA, exigiendo a las plataformas la identificación proactiva de productos falsificados y una mayor transparencia en la cadena de suministro. Las plataformas deberán documentar la autenticidad, origen y derechos de los productos, ya que de lo contrario, asumirán parte de la responsabilidad.

El costo ambiental del fast fashion

A la par de los problemas comerciales y de seguridad, la hiperproducción que impulsa a Shein y Temu ha generado un grave impacto ambiental.

La industria textil china contamina, por lo menos, 2.500 millones de toneladas de agua utilizadas en sus procesos de fabricación con colorantes y metales. Además, el sector textil produce alrededor del 10% del total del CO2 que inunda la atmósfera. Los residuos de prendas no vendidas que rápidamente «pasan de moda» forman auténticos basureros, perjudicando el ecosistema. La creciente tensión regulatoria exige replantearse no solo un castigo comercial, sino la urgente toma de conciencia para frenar el deterioro ambiental que la ultra-fast-fashion está motorizando.

En resumen, la decisión de eliminar la exención aduanera a partir de 2026 marca un punto de inflexión, transformando el entorno de mercado para Shein y Temu, que deberán operar en Europa con mayores costes y bajo una supervisión regulatoria y de seguridad mucho más estricta. Europa se está consolidando como uno de los mercados más exigentes del mundo en cuanto a PI, seguridad y control de comercio electrónico.