TRANSICIÓN EN GAZA

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba el plan de paz de Trump para Gaza

Se autoriza una Fuerza Internacional de Estabilización y la creación de una Junta de Paz presidida por el mandatario estadounidense.

Palestina
Palestina 24h

El Consejo de Seguridad de las ONU ha dado luz verde al plan de paz de 20 puntos propuesto por Donald Trump para la Franja de Gaza. La resolución, redactada por Estados Unidos, fue aprobada este lunes con 13 votos a favor, dos abstenciones (China y Rusia), y ningún voto en contra.

El texto de la resolución busca ir más allá de la frágil tregua iniciada el 10 de octubre y avanzar hacia una paz más sostenible y la reconstrucción del enclave devastado por los bombardeos israelíes.

Claves de la resolución: ISF y Junta de Paz

La medida supone la autorización de dos elementos centrales del plan de Trump como autoridad transitoria para Gaza hasta diciembre de 2027:

Una Fuerza Internacional de Seguridad (ISF)

Esta Fuerza Internacional de Estabilización tendrá un mandato amplio y es la condición irrenunciable para asegurar la participación de las naciones árabes interesadas.

La ISF estará estipulada hasta diciembre de 2027 y funcionará como una fuerza encargada de «hacer cumplir la ley», no como una fuerza tradicional de mantenimiento de la paz. Se prevé que cuente con tropas de distintos aliados y podría ascender a 20.000 efectivos.

Sus labores incluyen:

  • Asegurar las fronteras de Gaza con Israel y Egipto.
  • Proteger a los civiles y los corredores humanitarios.
  • Capacitar a una nueva fuerza policial palestina.
  • Vigilar y velar por el proceso de desmilitarización de la Franja de Gaza, incluyendo el desmantelamiento de la infraestructura militar y terrorista, la destrucción y prevención de su reconstrucción, y el desarme permanente de los grupos armados no estatales.

Una Junta de Paz

Esta autoridad de transición ha sido calificada por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, como la «piedra angular» de la iniciativa.

Estará presidida por el propio Donald Trump e incluirá a «los líderes más poderosos y respetados del mundo». Trump adelantó que los nombres de los miembros se darán a conocer en las próximas semanas.

La Junta coordinará la reconstrucción de Gaza a través de un fondo fiduciario respaldado por el Banco Mundial.

En cuanto a la gobernanza civil, la resolución estipula que la Autoridad Palestina (AP) implemente su programa de reformas mientras un comité tecnócrata de palestinos se hace responsable de las operaciones de la administración y el servicio civil de Gaza.

Posible vía hacia un Estado palestino

La resolución también traza «una posible vía hacia la autodeterminación palestina» o «un camino creíble hacia la autodeterminación y la condición de Estado palestino». Sin embargo, la resolución no da plazos ni garantías para un Estado independiente, condicionando su posibilidad a que el programa de reformas de la Autoridad Palestina se complete fielmente y a que el desarrollo de Gaza haya avanzado significativamente.

El embajador Waltz señaló que la adopción de la resolución demuestra el «abrumador apoyo» a la visión del presidente para «una Gaza estable donde los palestinos determinen su propio destino libres de la norma y la violencia terroristas». Añadió que Estados Unidos establecerá un diálogo entre Israel y los palestinos para acordar un horizonte político.

A pesar de esta apertura diplomática, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reiteró el domingo su oposición a una solución de dos Estados y prometió desmilitarizar Gaza «por las buenas o por las malas».

Reacciones internacionales encontradas

Celebración en Washington

El presidente Donald Trump celebró efusivamente el respaldo, asegurando en su cuenta oficial de Truth Social que la votación «pasará a la historia como una de las mayores aprobaciones en la historia de las Naciones Unidas» y que conducirá a «una mayor paz en todo el mundo». Extendió su agradecimiento a países clave que apoyaron el esfuerzo, incluyendo a Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Indonesia, Turquía y Jordania. El Secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el respaldo como un «hito histórico» para la «construcción de una Gaza pacífica y próspera».

El embajador Waltz enfatizó la importancia del apoyo, instando al embajador israelí a sumarse: «Si la región más afectada, las naciones árabes, las naciones de mayoría musulmana, los palestinos y los israelíes pueden aceptar esta resolución, ¿cómo puede alguien oponerse?».

Compromiso de la ONU

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, describió la resolución como «un paso importante» para la consolidación del alto el fuego y urgió a todas las partes a «respetar» la medida. Guterres pidió «traducir el impulso diplomático en medidas concretas y urgentes sobre el terreno», señalando la necesidad de asistencia humanitaria para los civiles.

Rechazo categórico de Hamás

El grupo islamista Hamás emitió un comunicado rechazando la resolución, asegurando que «no responde a los derechos ni demandas de los palestinos» y que «favorece la ocupación israelí».

Hamás argumentó que la resolución busca «imponer un mecanismo de tutela internacional» sobre el enclave. Además, subrayó que asignar a la fuerza internacional tareas dentro de Gaza, especialmente el desarme de la resistencia, compromete su neutralidad y la convierte en un actor del conflicto a favor de la ocupación. El grupo enfatizó que cualquier fuerza internacional debería desplegarse solo en las fronteras para separar fuerzas y monitorear el alto el fuego, bajo supervisión de la ONU.

Críticas de Rusia y China

A pesar de abstenerse y no ejercer su poder de veto, Rusia y China denunciaron la falta de claridad en la resolución. El embajador ruso, Vasili Nebenzia, criticó la rapidez del proceso de consultas y advirtió que el documento evoca «prácticas coloniales» al dar control completo de Gaza a una Junta de Paz y una ISF de la que «no sabemos nada». Nebenzia también señaló que, según su información, «ni uno solo de los países potencialmente contribuyentes (al ISF) accedió» a la parte del mandato referente a la desmilitarización y el desarme de grupos locales. China, de forma similar, consideró la resolución «vaga y no clara en muchos elementos críticos» y criticó que, en esta futura gobernanza, la soberanía y propiedad palestinas «no se reflejan enteramente».

Contexto y próximos pasos

La tregua actual forma parte de la primera fase del plan de 20 puntos, que incluyó la devolución de rehenes israelíes y la liberación de prisioneros palestinos, además de una retirada parcial de las tropas de Israel. La segunda fase de la propuesta estipula la desmilitarización de Gaza, el despliegue de la ISF y un plan de reconstrucción con apoyo de naciones árabes e islámicas.

Aunque la Autoridad Palestina acogió con beneplácito la resolución y afirmó estar lista para participar en su implementación, y su respaldo se consideró clave para evitar un veto ruso, la falta de detalles en la resolución plantea interrogantes sobre su implementación y dificultad práctica. El plan se enfrenta a la insistencia de Hamás de no desarmarse, lo que podría generar enfrentamientos con la nueva fuerza internacional.

La luz verde de la ONU a la Fuerza de Seguridad Internacional otorga el mandato internacional necesario para que diversos países participen en la ISF. El proyecto de resolución ha sido el resultado de dos semanas de intensas negociaciones, en las que países árabes y palestinos presionaron para reforzar el lenguaje sobre la autodeterminación.

Este proceso avanza en condiciones complicadas. Las piezas principales —la Junta de Paz y la Fuerza Internacional— ya cuentan con autorización, lo que establece el marco central de la iniciativa. Sin embargo, aún faltan definiciones clave sobre plazos, composición y estructura. Al mismo tiempo, persisten la oposición de Hamás y las reservas de varias potencias, factores que mantienen alto el nivel de incertidumbre y dificultan que el plan avance hacia la paz y la reconstrucción.