RENACIMIENTO RELIGIOSO ENTRE LOS JÓVENES

El despertar de la fe: el auge del catolicismo entre la juventud

Música, redes e iconografía religiosa impulsan un renovado interés por la trascendencia entre los jóvenes.

Biblia fe cristianismo catolicismo
Biblia fe cristianismo catolicismo 24h

Tras décadas de lo que parecía una secularización acelerada, España y otros países del mundo están experimentando un leve pero significativo repunte del catolicismo entre las nuevas generaciones. Este renacimiento de la religión, en una sociedad a menudo percibida como materialista y trivial, se manifiesta a través de movimientos sociales, fenómenos culturales y una búsqueda existencial profunda, aunque no está exento de controversias estadísticas y retos institucionales.

Los datos: un crecimiento confirmado

Si bien la tendencia histórica de la secularización ha reducido el porcentaje de españoles que se declaran católicos (del casi 90% a finales de los 70 al 53% actual), los indicios de crecimiento entre los jóvenes son notables en la última década y media.

Los datos más recientes del CIS muestran por primera vez desde 1994 un incremento de los jóvenes católicos. La franja de 18 a 24 años pasó del 33,9% en 2021 al 38,5% en 2025. Lo mismo se observa en el grupo de 25 a 34 años. Otras fuentes y barómetros confirman esta corriente:

  • Practicantes: en 2010, el 7% de los jóvenes (15-24 años) se declaraban «católicos practicantes» (según Fundación SM). En 2017, esta cifra era del 8,2%. El Barómetro del CIS de abril de 2025 contabilizaba un 15% de practicantes entre 18 y 24 años, lo que representa un aumento de seis puntos en los últimos 15 años.
  • Barómetros autonómicos: a fecha de 2022, el 33% de los jóvenes catalanes (18-24 años) se declaraban católicos, una subida respecto al 28% de ocho años antes. El Barómetro Andaluz de marzo de 2025 registró un 27,6% de encuestados de 18 a 24 años que se declaraban «religiosos o muy religiosos».

Las fuentes detectan un crecimiento claro en la religiosidad juvenil en comparación con 2010.

La influencia de la cultura pop y el reconocimiento público

El resurgir de la fe no se ha producido en silencio; el arte y las figuras públicas han puesto el tema sobre la mesa.

Una de las figuras más mencionadas es la cantante Rosalía, cuyo disco Lux constata este renacimiento religioso. Rosalía ha arrasado en redes hablando de su deseo de Dios y manifestando que lee a autoras religiosas como Santa Hildegarda de Bingen o Simone Weil. El arzobispo Luis Argüello, presidente de los obispos españoles, sugirió que la mención de Rosalía podría ser un reflejo del marketing que detecta tendencias, pues hablar de Dios y del vacío existencial «tiene algo que decir, y tal vez vaya más allá de una moda pasajera”.

De hecho, la propia artista, a sus 33 años, ha hablado de un vacío constante: «He pasado toda la vida con esta sensación de vacío… ¿Será que ese espacio, quizás, es el espacio de Dios, el espacio de la divinidad?”.

Otros indicadores culturales incluyen:

  • El éxito de la película Los Domingos, una ficción sobre una joven de 17 años que se plantea entrar en clausura.
  • Los multitudinarios conciertos del grupo católico Hakuna, que congregó a 34.000 personas en Rivas en septiembre y 25.000 personas en el auditorio Miguel Ríos.
  • El auge de jóvenes influencers que se hacen católicos y hablan de su fe sin vergüenza en redes.
  • El ensayo del filósofo Byung-Chul Han sobre la fe y el pensamiento de Simone Weil.

¿Por qué vuelven los jóvenes a creer?

Los expertos coinciden en que el auge del catolicismo entre la Generación Z y millennials no es un fenómeno frívolo, sino un síntoma de realidades sociológicas subyacentes. Los jóvenes de hoy se enfrentan a una «sociedad del riesgo» marcada por la fragilidad existencial y la incertidumbre vital (pisos imposibles, trabajos precarios, guerras, etc.).

Existen varias causas que explican este aumento:

  1. Hambre espiritual: hay un hartazgo generalizado ante la «sobredosis de superficialidad,» el vacío del consumismo, las pantallas y las relaciones huecas o tóxicas. Los jóvenes están «cansados y agobiados» antes de los 25 años.
  2. La pandemia: la crisis de 2020 y la incertidumbre global llevaron a muchos a buscar lo trascendente.
  3. Comunidad y sanación: los jóvenes, conscientes de las amistades tóxicas y la soledad, buscan la comunidad real y sana que ofrece la Iglesia. Testimonios como: «A mí me ha ayudado mucho más la Iglesia que mi psicóloga» reflejan la búsqueda de sanación tras heridas profundas.
  4. Libertad de prejuicios: la Generación Z se muestra «mucho más libre de prejuicios» religiosos que la generación de sus padres (Boomers), quienes reaccionaron contra el Nacionalcatolicismo franquista. Hoy, ser católico se concibe como parte de la diversidad de la sociedad contemporánea.
  5. Contracultura: para muchos, el catolicismo resulta una propuesta contracultural y alternativa, lo que atrae a personas creativas. Este elemento contracultural puede ser, en ocasiones, síntoma de una reacción identitaria o «anti-woke». No obstante, los expertos advierten que asociar el resurgimiento de la fe con el impulso de la extrema derecha es un análisis «simplista» y «reduccionismo brutal».

Nuevos métodos y lenguajes: la evangelización 2.0

Más allá de los sondeos, los responsables de pastoral juvenil observan un cambio significativo en la manera en que los jóvenes expresan y comparten su fe, en línea con los “nuevos métodos, nuevo ardor y nuevo lenguaje” propuestos por San Juan Pablo II.

Este nuevo lenguaje se apoya en el testimonio personal y utiliza ampliamente los medios digitales: Internet, redes sociales, podcasts e influencers se han convertido en canales habituales para hablar de la experiencia religiosa. En plataformas como Instagram o TikTok, los jóvenes relatan peregrinaciones, encuentros y vivencias mediante reels, videos breves y contenidos creativos, empleando códigos propios de su generación, como los memes o las abreviaturas (“XLT” para la alabanza en LifeTeen). En este contexto, las referencias culturales contemporáneas, como las tendencias marcadas por artistas populares, también influyen en la forma y el estilo de esta comunicación.

Paralelamente, se observa un interés creciente por espacios y movimientos de formación y acompañamiento —como LifeTeen, Alpha Jóvenes, Emaús, Effetá o Hakuna— que combinan lo presencial con lo experiencial.

Asimismo, la música de alabanza y adoración ha ganado protagonismo, y muchos jóvenes valoran el encuentro directo que ofrecen la liturgia, los sacramentos y la vida comunitaria, frente a la mediación de las pantallas. En este escenario, las invitaciones entre pares y el liderazgo laical adquieren relevancia, en un marco donde la participación y la expresión personal ocupan un lugar central.

El embudo institucional

A pesar del auge popular y de movimientos, las estructuras institucionales de la Iglesia muestran una adaptación lenta.

Según delegados de Pastoral Juvenil, solo un 10% de las delegaciones diocesanas de juventud están empleando plenamente los nuevos métodos. Alrededor del 50% «titubean» o no saben cómo implementarlos, y un 30% confía solo en la inercia de la religiosidad popular y cofradías. Se estima que 7 u 8 diócesis tienen delegaciones juveniles que son estructuras «muertas o huecas».

El crecimiento de católicos jóvenes se debe a movimientos y evangelizadores generosos (laicos, curas o religiosos), y dinámicas sociales, pero no a ninguna planificación episcopal. No obstante, si un joven busca por Internet o pregunta a amigos creyentes, siempre encontrará un grupo o movimiento donde ser acogido, aunque la distancia física o el estilo del grupo puedan ser impedimentos.

En resumen, el resurgir de la fe en la juventud española es un fenómeno complejo, alimentado por la búsqueda de sentido ante la incertidumbre, la visibilidad cultural y la implementación de métodos evangelizadores modernos, demostrando que la modernización de la sociedad no implica necesariamente la desaparición de la religión.