La BBC afronta una crisis sin precedentes que ha agitado los cimientos de la prestigiosa corporación británica, un suceso que ha impactado de lleno tanto en su confianza como en la práctica periodística global. La institución, históricamente un símbolo de imparcialidad y orgullo nacional, se tambalea ante la amenaza de una demanda millonaria por difamación interpuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump exige mil millones y retractación urgente
El presidente de EE.UU. amenazó formalmente a la BBC con una demanda «por no menos» de 1.000 millones de dólares (870 millones de euros). El equipo legal de Trump envió una carta a la corporación pública británica exigiendo una retractación completa y justa del documental, además de la emisión inmediata de una disculpa y una compensación adecuada por el daño causado.
El abogado personal de Trump, Alejandro Brito, advirtió en la misiva que si la BBC no cumple con lo anterior antes del viernes 14 de noviembre de 2025 a las 5:00 p.m. hora del Este de EE.UU. (22.00 GMT), el presidente no tendrá otra alternativa que iniciar la acción legal. En la carta, Brito calificó la representación de Trump en el documental de «falsa», afirmando que las declaraciones «difamatorias, maliciosas, denigrantes y provocativas» fueron publicadas deliberadamente para desprestigiar al mandatario. El abogado incluso agregó que el «desprecio imprudente de la BBC hacia la verdad subraya la verdadera malicia» detrás de la decisión de publicar el contenido erróneo.
Un portavoz de la BBC confirmó la recepción de la carta, indicando que responderán «directamente a su debido tiempo».
Según la prensa estadounidense, Trump podría intentar presentar la demanda en el Estado de Florida. La legislación de ese estado otorga un plazo de dos años para acciones legales, el doble de la normativa británica. Debido a que el documental se emitió hace más de un año, el plazo para demandar a la BBC en Londres ya expiró.
El origen del escándalo: edición «engañosa» de un discurso
La controversia se centra en la polémica edición de un discurso de Donald Trump en un documental emitido hace un año. El programa en cuestión, titulado Trump, ¿segunda oportunidad? (Trump, second chance?) y producido por October Films para el espacio Panorama, se emitió ocho días antes de las elecciones presidenciales de noviembre del año pasado.
El problema surgió por un corte en el documental que parecía sugerir que Trump había alentado directamente los altercados en el Capitolio el 6 de enero de 2021. El vídeo editado mostraba a Trump diciendo: “Vamos a ir al Capitolio y estaré con vosotros y luchamos. Luchamos como el demonio y si no luchas como el demonio, vas a perder tu país”.
La BBC admitió que unió dos partes del discurso separadas por 50 minutos. En la intervención real, el mandatario estadounidense dijo que acompañaría a sus simpatizantes al Capitolio para «animar a los valientes congresistas» y hacer que se escuchasen sus voces de forma «pacífica y patrióticamente». La referencia a “luchar como el demonio” (“fight like hell”) se había pronunciado 50 minutos después, al final de su discurso. Este montaje, según los críticos, hizo que el mandatario estadounidense pareciera hacer una apelación directa a los altercados, que dejaron cinco fallecidos y más de 300 detenidos.
Altas dimisiones y disculpas por «error de juicio»
La crisis se intensificó tras la filtración de un informe interno que denunciaba el «sesgo» de la cadena y la manipulación del discurso. Las acusaciones provocaron la dimisión el domingo de Tim Davie, el director general saliente de la BBC, y de Deborah Turness, la jefa de la división de noticias, como últimos responsables de lo que la corporación calificó de “error de juicio”.
Este martes, Tim Davie compareció ante la plantilla para declararse “apasionadamente orgulloso de esta organización” y defender que sus periodistas hacen “un trabajo fantástico”. Aunque admitió «errores que han costado», él y la jefa de noticias saliente negaron la existencia de un «sesgo institucional». Davie subrayó que la corporación ya se había cobrado la salida de dos personas, incluyéndole a él, y urgió a «seguir adelante».
La BBC ha manifestado una «disculpa» por el «error de juicio», pero ha aclarado que el propósito era sintetizar las claves del mensaje en un “formato condensado” para ilustrar lo ocurrido el 6 de enero de 2021, y que no hubo intención de engañar (mislead). La cúpula directiva incluso concluyó que el corte que contenía la frase «luchar como el demonio» debería haber contado con algún efecto visual, como un destello, para aclarar que se trataba de dos partes diferenciadas.
El presidente de la corporación, Samir Shah, se vio obligado a pedir disculpas públicas por el «error de juicio». Shah, entrevistado este lunes, aseguró desconocer la existencia de las amenazas legales, aunque afirmó que la cadena está «preparada para cualquier escenario» dado que Trump es «un tipo muy contencioso».
El debate sobre la credibilidad y el sesgo institucional
Expertos consultados analizan si el incidente constituyó un nefasto fallo de criterio o una manipulación declarada. Rasmus Kleis Nielsen, profesor en la Universidad de Copenhague, considera que la edición creó una representación «sustancialmente engañosa de lo que realmente dijo en el discurso» y ha dado a los críticos de la cadena un «ejemplo que perdurará».
Julie Posetti, directora del Centro de Periodismo y Democracia, considera el caso un «desafortunado error de juicio» e «innecesario» porque el discurso de Trump no requería edición para transmitir el mensaje de incitación a la insurrección. Sin embargo, Posetti advierte que este simple error de producción se ha «manipulado para convertirlo en una acusación injustificada de sesgo sistémico y en una campaña política para neutralizar a una de las organizaciones de noticias más creíbles del mundo».
Renate Schroeder, directora de la Federación Europea de Periodistas, hizo hincapié en que se debe utilizar el término “edición engañosa” y no “sesgo institucional de izquierda”, ya que esto último resulta muy peligroso al hablar de los crecientes ataques contra los medios de comunicación de servicio público.
Jeff Jarvis, experto en la transformación mediática, concluye que lo más desafortunado es que este fallo sirva de pretexto para un ataque de la derecha contra la BBC, el periodismo y la libertad de expresión. Este fallo se convierte en «un escenario utilizado por Trump para minar la credibilidad de quienes lo cuestionan».
Contexto político y el futuro de la BBC
La amenaza de demanda llega en un momento crítico, dado que el Gobierno está a punto de revisar los estatutos fundacionales (Royal Charter) de la BBC, cuyo período actual concluye en 2027. En el punto de mira está el modelo de financiación, basado en la licencia obligatoria que pagan los hogares (actualmente £174,50 o unos 200 euros).
Los conservadores británicos han aprovechado la controversia, liderados por figuras como Nigel Farage, quien exige una revisión total del modelo de financiación, declarando que «Esto no se trata de Trump. Trump es solo la gota que colma el vaso de décadas de sesgo en la BBC».
La ministra de Cultura, Lisa Nandy, se ha comprometido este martes en el Parlamento británico a iniciar «de inmediato» una revisión de la carta fundacional de la BBC para garantizar su financiación sostenible y una «inquebrantable independencia». Nandy defendió a la BBC, valorando su papel como «luz» en una era de «líneas difusas» entre hechos y opinión. Si bien reconoció que las preocupaciones planteadas son serias, advirtió contra el «ataque sostenido» de algunos sectores políticos, insistiendo en que la BBC es una «institución nacional que nos pertenece a todos».
Mientras tanto, la BBC, cuyo valor intangible más crucial en juego es su credibilidad, afronta la sucesión de sus altos cargos y la necesidad de restaurar su reputación en un clima de paulatina polarización. El debate actual representa un conflicto más profundo sobre el papel del servicio público en una sociedad fragmentada y saturada de información.
