El ciclo de recortes de tipos de interés por parte de los principales bancos centrales de todo el mundo está llegando a su fin. La tendencia global es clara: los organismos monetarios han paralizado o concluido el proceso de recortes, lo que significa que el precio del dinero se ha estabilizado en la mayor parte de las economías desarrolladas. Este cambio de rumbo se produce después de más de un año de bajadas que, en muchos casos, comenzaron en el verano de 2024.
La principal razón detrás de esta pausa generalizada es la resistencia de la inflación. Aunque la moderación ha sido palpable, la inflación está demostrando ser más tozuda de lo esperado y, con la notable excepción del BCE, se mantiene por encima del objetivo generalizado del 2% en la mayoría de las jurisdicciones, mostrando incluso una tendencia al alza en los últimos meses.
A la luz de estos datos, la oposición a seguir bajando el precio del dinero está ganando terreno en el mapamundi de los tipos de interés.
La Reserva Federal, la gran excepción global
En este universo de bancos centrales que han tocado suelo con los tipos o están cerca de hacerlo, la Fed se erige como la única excepción de peso. Pese al freno observado a nivel mundial, se espera que los recortes continúen en los próximos meses, y los mercados aún descuentan una bajada de tipos de 100 puntos básicos en los próximos 12 meses.
No obstante, la perspectiva de que la Fed continúe con los recortes está rodeada de incertidumbre. El presidente del organismo, Jerome Powell, cuyo paseo en Jackson Hole en 2025 junto a otros líderes monetarios fue capturado por Reuters, adoptó un tono hawkish en la reunión de octubre. Powell admitió que la bajada de tipos esperada para diciembre «está lejos de ser una conclusión resuelta», reconociendo la existencia de un debate abierto y enriquecedor entre los miembros de la Fed que complica las decisiones futuras.
El proceso de recortes de la Fed comenzó en septiembre de 2024 (50 puntos básicos), seguido de otros 50 puntos básicos entre noviembre y diciembre de ese año. Tras una pausa por temor a que las políticas de Donald Trump impulsaran la inflación, el proceso se reanudó en septiembre con 50 puntos básicos, siendo el último recorte en la reunión de la semana pasada. A la Fed todavía le queda un punto porcentual de bajada, pero las dudas están presentes.
El debate interno de la Fed
La divergencia de opiniones dentro de la Fed es palpable.
- Partidarios de recortes agresivos: miembros como Stephen Miran, hombre fuerte de Trump en la Fed, defienden la necesidad de recortes agresivos y votaron por una reducción de 50 puntos básicos en la última reunión. Miran espera un recorte en diciembre, «salvo algún tipo de sorpresa», aunque reconoce que «muchos» de sus colegas prefieren incrementos de 25 puntos básicos en lugar de su preferencia por reducciones de 50 puntos básicos para alcanzar una postura neutral. También se alinea con la necesidad de recortar tipos en diciembre Lisa Cook, quien, no obstante, ha asegurado determinará su postura en función de los datos de cada reunión. Miran ha restado importancia a una flexibilización monetaria más agresiva, señalando que el banco central no necesita un recorte de 75 puntos básicos.
- Preocupación por la inflación: otros miembros, como Austan Goolsbee (Fed de Chicago), Lorie Logan (Fed de Dallas), Beth Hammack (Fed de Cleveland) y Jeffrey Schmid (Fed de Atlanta), comparten las preocupaciones inflacionarias que se ven en el resto del mundo. Para ellos, el frenazo en el empleo en EE.UU. es menos preocupante que la inflación, que se resiste a caer hacia el objetivo del banco central. Beth Hammack, en particular, se opone a más recortes ante dichas preocupaciones.
A pesar del tono cauto de Powell, la herramienta FedWatch de CME indica que el mercado todavía espera una nueva bajada en diciembre con un 72% de probabilidad.
El viejo continente y Japón: estabilidad y subidas
Banco Central Europeo
El ciclo de recortes del BCE, presidido por Christine Lagarde, comenzó en junio del año pasado (2024) y llevó el precio del dinero del 4% al 2% en 12 meses. El BCE ha conseguido alcanzar su objetivo, con una inflación actual del 2,2% que, junto a las expectativas futuras, encaja con su meta del 2%.
Tras tres reuniones consecutivas sin movimientos, el mercado ha asumido que no habrá más recortes en los próximos 12 meses. No obstante, Lagarde insistió el 30 de octubre en que el futuro no tiene un camino predefinido, y que los riesgos están equilibrados: el próximo movimiento podría ser tanto un recorte como una subida, dependiendo de la evolución macroeconómica. Lagarde había declarado en septiembre que es preferible «moverse despacio y de forma constante en una dirección, que moverse demasiado rápido y tener que cambiar el rumbo por el camino».
Banco de Inglaterra (BoE)
El BoE, liderado por Andrew Bailey, empezó a bajar tipos en agosto de 2024 y los ha recortado en 125 puntos básicos, situándolos en el 4% hasta el verano de este año.
Aunque es el único caso donde los inversores aún descuentan movimientos a la baja (dos bajadas de 25 puntos básicos en los próximos seis meses), la política del banco central británico muestra un evidente frenazo. El organismo ya encadena dos reuniones sin tocar los tipos, con una decisión que fue muy ajustada entre los miembros. La decisión final fue mantenerlos estables, con el mensaje oficial de que «El Banco de Inglaterra no tiene prisa por reanudar su ciclo de recortes de tipos». La principal preocupación es la inflación interanual, que se mantiene muy por encima del objetivo, en el 3,8% según la última lectura de septiembre.
Banco de Japón (BoJ)
Japón, presidido por Kazuo Ueda, es un caso especial ya que su ciclo de recortes terminó en 2016. Tras mantener la tasa en el -0,1% desde que fue el primero en establecer tipos negativos, el BoJ inició un ciclo de subidas en el verano de 2024. Después de tres incrementos, el tipo de interés se sitúa en el 0,5% actual.
La inflación, desaparecida durante décadas, ha reaparecido en Japón, moviéndose en el 2,9%, por encima del objetivo. El banco central ha admitido públicamente que su proceso de normalización, es decir, el ciclo de subidas, continuará. Los inversores anticipan dos subidas adicionales de 25 puntos básicos en los próximos 12 meses.
Otros bancos centrales: finales inminentes
Banco de Canadá (BoC)
Tras llevar los tipos del 5% al 2,25%, y habiendo realizado su última bajada en octubre, los inversores aún esperan un recorte pendiente de 25 puntos básicos. Sin embargo, la inflación repuntó hasta el 2,4% en septiembre, indicando que el proceso está cerca de concluir.
Banco de Noruega (Norges Bank)
Aunque se muestra reticente a confirmar el fin del proceso, los indicadores sugieren lo contrario. El organismo comenzó a bajar los tipos más tarde, en junio de 2025, recortando solo 50 puntos básicos hasta mantener la tasa en el 2,25% en la reunión de este jueves. El repunte de la inflación (3,6% en septiembre) ha sembrado dudas. A futuro, solo esperan bajar el precio del dinero una vez al año hasta 2028.
Banco de Suecia (Riksbank)
El ciclo de bajadas, que incluyó 8 movimientos desde mayo de 2024, concluyó en septiembre de este año, dejando los tipos en el 1,75%. El organismo admitió en septiembre que «el ciclo de bajadas podría haber concluido». La subyacente subió al 2,8% en octubre, y los inversores no esperan movimientos a medio plazo.
Banco de Australia (RBA)
El IPC es tozudo (3,2% interanual en el tercer trimestre). Tras recortes que llevaron los tipos del 4,35% al 3,6% actual, el mercado solo espera una última bajada en la primera mitad de 2026.
Implicaciones para los mercados
La finalización de los ciclos de recortes de tipos tiene efectos directos en las estrategias de inversión. Si bien los tipos de interés bajos abaratan los préstamos, impulsando el gasto del consumidor y la inversión corporativa, la señal de que los recortes terminan o se revierten sugiere que la economía global debe reajustarse a costes de financiación más estables o, en casos como Japón, crecientes.
Históricamente, los recortes de tipos por la Fed han impulsado las acciones estadounidenses (un 11% superior a la inflación en los 12 meses posteriores). En este contexto de tipos bajos, sectores como el tecnológico, el de consumo discrecional, el inmobiliario y el financiero tienden a beneficiarse. Por ejemplo, las tecnológicas, con altas expectativas de beneficios futuros, ven aumentar su valor cuando se descuentan a un tipo de interés más bajo.
Mientras tanto, en un entorno donde los bancos centrales empiezan a pausar los recortes, se espera que el oro inicie un repunte alcista, ya que, al no ofrecer un rendimiento fijo, se vuelve más atractivo a medida que cae la rentabilidad de los bonos. Además, los bonos del Tesoro a largo plazo también empiezan a recuperarse de las caídas anteriores.
En resumen, a 7 de noviembre de 2025, la política monetaria global ha dado un giro hacia la cautela y la estabilización, con la Fed debatiendo internamente si debe ser la última en poner fin a las agresivas bajadas de tipos.
