La compañía de ingeniería asturiana, controlada por los grupos mexicanos Prodi y Mota-Engil, ha conseguido dirigir las negociaciones para diseñar un plan de reestructuración antes de la fecha límite del 30 de septiembre, causando una subida de sus acciones de hasta un 35%.
La histórica compañía industrial Duro Felguera se encuentra en las etapas finales de un acuerdo crucial con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y sus bancos acreedores para evitar la entrada en concurso de acreedores. Según diversas fuentes, la empresa está trabajando para presentar un plan de viabilidad y reestructuración al juez antes del próximo martes 30 de septiembre, fecha en la que expira la última de las tres prórrogas del preconcurso solicitadas.
La noticia ha sido recibida con optimismo en los mercados, donde las acciones de Duro Felguera se dispararon, llegando a liderar las ganancias de la bolsa española con subidas de más del 30%.
El acuerdo para el rescate de la compañía se sustenta en varios pilares fundamentales. El más importante es un nuevo compromiso de sus accionistas de referencia, los grupos mexicanos Prodi y Mota-Engil México, quienes controlan el 54% de la empresa. Estos inyectarán 10 millones de euros de nueva liquidez para cubrir las necesidades operativas más urgentes de la compañía.
Por su parte, la SEPI, principal acreedora de Duro Felguera, ha flexibilizado significativamente las condiciones del préstamo de 120 millones de euros que concedió a través del fondo de rescate por la Covid-19. El nuevo pacto se articula en dos aspectos clave: en primer lugar, la ampliación de los plazos de vencimiento, que permitirá devolver el préstamo en los años 2029, 2032 y 2035 gracias al acuerdo entre el Gobierno español y la Comisión Europea para extender los plazos de las ayudas estatales; y, en segundo lugar, la conversión de la deuda, por la que la totalidad de los 120 millones pasa a ser deuda ordinaria, eliminando así el tramo participativo existente. Con esta medida, la SEPI evita tener que capitalizar deuda en la compañía.
La banca, a la que se le adeudan unos 14 millones de euros, también asumirá esfuerzos «más acotados» que la quita del 98% que se planteó antes del verano. La dirección de Duro Felguera ya ha alcanzado un acuerdo con la SEPI y está a la espera de la aprobación final por parte de los comités de riesgos de las entidades bancarias, algo que se espera conseguir en los próximos días.
Paralelamente a las negociaciones de la deuda, Duro Felguera ha puesto en marcha un estricto plan de ajustes y desinversiones con el objetivo de sanear sus cuentas. Entre las medidas más relevantes figura la venta de activos, que incluye el traspaso de El Tallerón, su fábrica de calderería pesada, a Indra por 3,65 millones de euros, así como la venta del 60% de su filial de TI, Felguera TI. Además, la compañía tiene muy avanzada la operación para desprenderse de su sede corporativa en Gijón por 13 millones de euros, lo que supondrá el traslado de sus oficinas a Langreo. A ello se suma la puesta a la venta de su filial de Sistemas Inteligentes y de varios contratos de servicios industriales.
En paralelo, la empresa ha iniciado un ajuste de plantilla mediante un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta a 180 trabajadores, equivalentes al 12,9% de la plantilla, de los cuales ya se han ejecutado más de 90 despidos.
Una vez presentado, el plan de reestructuración deberá ser aceptado por el juez. Posteriormente, se abrirá un periodo de alegaciones antes de su homologación definitiva.
La trayectoria de Duro Felguera se remonta a 1858, cuando Pedro Duro Benito fundó la sociedad Duro y Compañía, especializada en la extracción de carbón y la producción siderúrgica. Rápidamente se convirtió en la principal siderurgia del país a finales del siglo XIX. En 1905, ya como Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera, S.A., comenzó a cotizar en bolsa y en 1920 era la mayor empresa carbonera de España.
Durante las décadas de 1940 y 1950, dominó el mercado siderúrgico nacional junto con Altos Hornos de Vizcaya. Sin embargo, la reestructuración industrial de los años 60 marcó un punto de inflexión: la compañía transfirió sus activos siderúrgicos a UNINSA (germen de ENSIDESA) y su negocio del carbón a la empresa pública HUNOSA. A partir de entonces, Duro Felguera se reinventó, centrándose en la fabricación de bienes de equipo y diversificando su actividad para atender a diferentes sectores industriales.
El acuerdo que está a punto de cerrarse es esencial para garantizar su viabilidad a corto y medio plazo, evitando el concurso de acreedores. La inyección de capital de sus accionistas mexicanos y la reestructuración de la deuda con la SEPI y la banca le proporcionarán el oxígeno financiero necesario para continuar con sus operaciones. Si el plan de reestructuración es homologado por el juez, Duro Felguera podrá enfocarse en sus cinco líneas de negocio actuales: Energía Convencional, Plantas Industriales, Servicios, Energías Renovables y Sistemas Inteligentes.
