En los pasillos del poder, a veces la lógica se aparca en doble fila.
Hoy, 22 de septiembre de 2025, el Gobierno ha oficializado la suma de 66 nuevos chóferes para el transporte de altos cargos, elevando la cifra total a 900 conductores.
Este movimiento no ha pasado desapercibido y ha reavivado el debate sobre el uso de los recursos públicos, especialmente considerando que desde 2018 la flota de vehículos oficiales del Estado se ha reducido en un 20%.
La paradoja es clara: menos coches, más conductores. En 2018, el parque móvil estatal contaba con más de 800 vehículos destinados al traslado de autoridades; sin embargo, esa cifra se ha reducido a 649 en 2024.
Por otro lado, el número de chóferes ha seguido una tendencia completamente opuesta y creciente, con un incremento del 17% en el mismo periodo. En el último año, este aumento ha sido especialmente notable: pasamos de 834 a 900 empleados en el área encargada del transporte de altos cargos.
Los «enchufados» de Sánchez y la máquina de colocación
El murmullo sobre los «enchufados de Sánchez» resuena con fuerza en los círculos políticos y mediáticos. El aumento en la plantilla no solo se ve como una apuesta por mejorar la movilidad institucional, sino también como un indicativo del uso del aparato estatal como empresa de colocación. Según denuncias recurrentes por parte de la oposición y algunos medios, el PSOE ha perfeccionado la práctica de colocar a personas afines en cargos públicos relacionados con gestión, asesoría o logística.
Este fenómeno no es nuevo; no obstante, ha alcanzado niveles significativos en la última legislatura. Casos como el de la Empresa Nacional del Uranio (Enusa), que se ha convertido en un auténtico laboratorio para colocar militantes socialistas y familiares cercanos a figuras relevantes del partido, ilustran este modus operandi. Desde que Pedro Sánchez llegó a Moncloa en 2018, esta tendencia se aceleró con numerosos nombramientos de personas cercanas en empresas públicas, muchas veces sin seguir procesos abiertos o con méritos cuestionables. La afinidad política ha prevalecido sobre los criterios técnicos en muchos casos.
Más chóferes pero menos coches: una ecuación imposible
Los datos oficiales evidencian esta contradicción: mientras que en 2018 había 813 coches asignados y 766 conductores, hoy el número total de vehículos se ha reducido a 649, pero los chóferes han aumentado hasta llegar a 900. El Estado ha apostado por una renovación ecológica dentro de su flota, ya que un 83% de los vehículos están catalogados como «verdes», pero este recorte no ha ido acompañado por un ajuste proporcional en la cantidad de conductores.
La explicación oficial sugiere que es necesario mantener la logística y seguridad para los altos cargos; sin embargo, resulta complicado justificar este desfase cuando además la distancia recorrida por los coches oficiales apenas ha cambiado: en 2024 sumaron un total aproximado de 6,5 millones de kilómetros, una cifra similar a años anteriores.
Datos clave para entender este fenómeno:
- Desde 2018, el número total de conductores ha aumentado un 17%.
- En ese mismo periodo, la flota vehicular se ha reducido un 20%.
- El porcentaje actual de coches oficiales ecológicos es del 83.51%.
- La distancia recorrida anualmente por la flota varía entre 6 y 6.5 millones de kilómetros.
El PSOE como empresa de colocación: una tendencia arraigada
El caso específico de los chóferes es solo una muestra del iceberg más grande. El PSOE ha sido señalado repetidamente como una verdadera «empresa de colocación», particularmente dentro del ámbito público y organismos dependientes del Estado. Esta estrategia consiste en situar a militantes, familiares o amigos en puestos clave o administrativos, asegurando así una red leal que trasciende las elecciones.
En el sector público abundan ejemplos donde se contrata a personas sin experiencia previa relevante para su puesto específico pero sí con vínculos partidistas o amistades cercanas al círculo íntimo del partido. Las críticas provenientes tanto desde la oposición como desde algunos sindicatos no han logrado frenar esta dinámica que se identifica cada vez más con el actual modelo gubernamental.
Consecuencias y debate público
El aumento del personal dentro del parque móvil estatal —especialmente considerando que hay menos coches— ha reabierto discusiones sobre eficiencia y clientelismo dentro del Gobierno. Mientras que desde el Ejecutivo defienden que esto es esencial para garantizar movilidad y seguridad para altos cargos, tanto opositores como medios críticos advierten sobre un uso poco transparente y responsable de los recursos públicos así como una política que prioriza lealtades políticas sobre capacidades profesionales.
Las redes sociales y comentaristas han convertido esta noticia en objeto constante de memes e ironías al señalar que podría haber pronto más conductores oficiales que taxis operando en Madrid o incluso que los ministros tendrían chófer incluso para ir a comprar pan. Entre los funcionarios públicos existe una sensación mezcla entre perplejidad y resignación ante esta tendencia parece difícil detener.
Curiosidades y cifras interesantes
- El récord actual en cuanto a númerode conductores coincide con el mínimo histórico registrado para vehículos oficiales durante la última década.
- En 2023 se contrataron hasta 96 chóferes eventuales únicamente para apoyar durante la Presidencia española del Consejo Europeo.
- Aproximadamente el 60% de los nuevos vehículos oficiales adquiridos recientemente son híbridos o eléctricos.
- Algunos chóferes han notado cómo sus rutas se acortaron; sin embargo sus horarios laborales ni salarios han cambiado.
- Dentro del sector público, el término «chiringuito» ahora hace referencia tanto a playas como también a despachos gubernamentales.

