DESASTROSA GESTIÓN DE LA DANA EN VALENCIA

El socialista Polo, presidente de la CHJ, omitió al Gobierno Sánchez la riada del Poyo cuando ya mataba gente

Miguel Polo no comunicó al Gobierno sobre el desbordamiento del Poyo, a pesar de haberlo conocido hora y media antes, enfocando su relato en la presa de Forata y el caos en el Cecopi.

Miguel Polo
Miguel Polo. PD

Es más culpable que Judas.

Y cada vez que abre la boca, se hunde un palmo en el lodo.

Hablamos del socialista Miguel Polo, presidente socialista de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).

La tarde del 29 de octubre de 2024 quedará grabada en la memoria colectiva de Valencia debido a la devastadora DANA que golpeó la región.

Entre los momentos destacados de ese día, resalta una llamada telefónica realizada a las 19:30 horas: Polo se comunicó con el secretario de Estado de Medio

Ambiente, Hugo Morán. Sin embargo, lo que podría haber sido un momento decisivo para mejorar la coordinación gubernamental se transformó en un ejemplo de información incompleta: Polo no hizo mención a la grave riada del barranco del Poyo, a pesar de que ya tenía conocimiento del evento desde las 18:45.

Esta omisión ha quedado en el centro del debate político y judicial acerca de la gestión de emergencias en España.

El contexto: una alerta ignorada

No es la primera vez que los sistemas de alerta presentan fallos, pero pocas veces las consecuencias han sido tan trágicas. A día de hoy, 21 de septiembre de 2025, se sigue evaluando cómo se gestionó el flujo informativo entre las diferentes administraciones durante esas horas críticas.

  • La CHJ detectó un aumento exponencial del caudal en el barranco del Poyo y lo comunicó por correo electrónico a Emergencias a las 18:43.
  • Al mismo tiempo, el Cecopi (Centro de Coordinación Operativa Integrada) estaba reunido para coordinar respuestas ante las inundaciones, pero la conversación se centraba principalmente en los riesgos asociados a la presa de Forata y los problemas en Utiel.
  • La alerta masiva a la población (sistema ES-Alert) no fue emitida hasta las 20:11, enfocándose únicamente en Forata, mientras que ya se estaban registrando víctimas mortales aguas abajo del Poyo.

En las reuniones del Cecopi y durante las llamadas oficiales —incluida la crucial con Morán— Polo no mencionó en ningún momento el desbordamiento del Poyo, concentrándose únicamente en las dudas sobre la gestión y toma de decisiones por parte de la Generalitat Valenciana.

Argumentos y justificaciones: entre la defensa y la crítica

En su reciente comparecencia judicial tras casi un año sin pronunciarse, Miguel Polo argumentó que «los datos que teníamos no eran relevantes por sí mismos y ya no se podía reaccionar». Según su declaración, la CHJ no fue consciente «hasta bien entrada la noche» del verdadero alcance sucedido en el Poyo. Sin embargo, los registros oficiales contradicen este relato: los sistemas automáticos habían detectado caudales críticos más de una hora antes y se había enviado un aviso interno.

La Fiscalía ha puesto énfasis en lo que se ha denominado «apagón informativo» entre las 16:13 y las 18:43, periodo durante el cual no se emitió ningún correo ni aviso telefónico pese a superar umbrales críticos. Polo respondió que «los umbrales del Poyo no funcionan como los de otros barrancos» y defendió que los caudales encajaban «perfectamente en el cauce».

Respecto al Cecopi, Polo explicó que su intervención fue complicada: llegó tarde a la reunión telemática convocada por Salomé Pradas, exconsellera responsable. Según Polo, el debate interno estaba dominado por el miedo hacia Forata, dejando al Poyo relegado a un segundo plano tanto en correos como en llamadas oficiales. Incluso cuando le preguntaron sobre si debía enviarse alertas masivas, Polo reconoció haber respondido con el micrófono apagado: «no me parece bien, pero que manden algo».

El papel del Cecopi y la comunicación política

El Cecopi es el órgano fundamental para coordinar emergencias entre administraciones autonómicas, estatales y locales. En esta ocasión:

  • Polo llegó tarde a la reunión que comenzó a las 17:00.
  • Durante su intervención apenas logró redirigir la atención hacia Forata.
  • No informó al Cecopi ni por teléfono al secretario Morán sobre la gravedad ya constatada en el barranco del Poyo.
  • Emergencias volvió a conectar con el Cecopi poco después de las 19:00; fue entonces cuando quedó claro que aún no se había enviado ningún mensaje específico sobre el Poyo.

El propio Polo admitió ante la jueza que recibió avisos sobre caudales significativos en el Poyo poco antes de esa segunda conexión, pero consideró que eran «congruentes con lo que estaba sucediendo» y no vio necesario informar expresamente ni activar protocolos adicionales.

Las consecuencias políticas y sociales

La falta de información ha reavivado una tormenta política e institucional:

  • El Gobierno valenciano critica a Polo por no haber transmitido con antelación la magnitud real del desastre.
  • Su testimonio ha alimentado acusaciones cruzadas entre Generalitat y CHJ sobre quién tenía realmente la responsabilidad última para activar alertas preventivas.
  • La magistrada instructora ha señalado repetidamente a la administración autonómica como competente para gestionar emergencias, aunque sin eximir completamente a Polo ni a su equipo.

A nivel social, familiares de víctimas han protestado durante cada comparecencia judicial, exigiendo responsabilidades claras ante lo que consideran una cadena evitable de errores.

Curiosidades y datos adicionales

  • El informe oficial indica que ese día Polo realizó más de 30 llamadas telefónicas; solo una trató tangencialmente sobre el Poyo antes de las 19:00.
  • El sistema automático SAIH perdió su sensor junto a la A-3 cuando fue literalmente arrastrado por la fuerza del agua.
  • En su defensa institucional, Polo alegó no contar ni siquiera con un móvil corporativo propio para gestionar comunicaciones oficiales ese día.
  • Mientras todo esto ocurría, los vecinos afectados recibieron su única alerta oficial más tarde… ¡y solo por si alguna presa río arriba se rompía!

En definitiva, Valencia continúa buscando respuestas claras. Y quizás también un poco más sentido común —y menos teléfono estropeado— ante futuras emergencias.

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24h Economía

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