Un respiro... ¿o solo un espejismo climático?

El aceite de oliva como el oro: se dispara más de un 68% en el último año

¡Alerta en la cocina mediterránea!

Aceite de oliva y aceitunas
Aceite de oliva y aceitunas. PD

Imagina abrir el armario y ver esa botella de aceite de oliva virgen extra, no como elixir dorado, sino como un ladrón silencioso que te roba el jornal diario.

En septiembre de 2025, mientras el sol abrasa los olivos de Andalucía y el Mediterráneo susurra sequías pasadas, el precio del aceite de oliva en España se tambalea en un baile precario: 4.208 euros por tonelada para el virgen extra, según los datos frescos de Poolred del 8 al 14 de este mes.

Sí, has leído bien: un repunte del 2% semanal que huele a efecto rebote, tras meses de caídas que hicieron soñar a amas de casa y chefs con botellas a precio de garrafa de agua.

Pero, ¿es este el fin de la pesadilla o el prólogo de un nuevo capítulo de volatilidad? En esta nota amenazante, desgranamos la evolución de este oro verde que pasó de ganga a lujo en dos años, y las predicciones que podrían salvar –o condenar– tu presupuesto familiar.

La evolución: de la euforia post-pandemia al pánico sequero

Retrocedamos al 2022, cuando el mundo redescubrió la dieta mediterránea en plena fiebre saludable: la producción global se desplomó un 20% por sequías en España e Italia, catapultando los precios a récords estratosféricos. El virgen extra rozó los 9 euros por kilo en origen, un salto del 300% en 18 meses, según el Ministerio de Agricultura. Las familias españolas, fieles al aliño eterno, vieron cómo su cesta de la compra se inflaba un 70% en gasto total, pese a recortar volúmenes un 38%. Exportaciones a EE.UU. y Asia, hambrientas de este superalimento, solo avivaron el fuego: el valor unitario de las ventas europeas se disparó a €987 por 100 kg en julio de 2024.

Pero el 2024 trajo el giro: lluvias oportunas en primavera hincharon la producción española a 1,5 millones de toneladas, y la UE entera vio un rebote del 23% global, hasta 3,1 millones de toneladas. Precios en picado: el HICP (índice de precios al consumo armonizado) en la UE-27 cayó un 26% interanual en mayo de 2025, con el virgen extra en España fluctuando en torno a 3,5 €/kg desde enero. El consumo doméstico explotó: +32% en volumen entre septiembre y noviembre de 2024, y un +46% en vírgenes, impulsado por bajadas del 14% en supermercados. Sin embargo, el rebote de agosto –con precios en origen por encima de los 4.000 €/tonelada– grita advertencia: la falta de lluvias septembrinas podría recortar la cosecha un 10%, según expertos de Jaén.

En Europa, el mosaico es dispar: Italia resiste con precios estables en €9,20/kg por escasez de stocks, mientras Grecia y España lideran la carrera a la baja, a €3,65/kg y €3,35/kg respectivamente. El mercado global, valorado en 12.914 millones de dólares en 2025, crece a un 8% anual, pero la sombra de la inflación y aranceles trumpianos –¡sí, vuelven!– acecha las exportaciones.

Predicciones: ¿alivio en la despensa o tormenta en el olivar?

Los augures no son unánimes, pero el consenso es cauteloso optimista… con dientes afilados. Deoleo, el gigante mundial, vaticina un suelo en €5 por litro a principios de 2025, si el clima no traiciona. La Comisión Europea prevé un +7% en consumo UE para 2024/25, tras dos años de -22%, gracias a cosechas robustas en España (+21% en ventas andaluzas hasta mayo). Economistas como Gonzalo Bernardos apuestan por 4 €/litro de media en 2025, si las lluvias medianas bendicen el olivar; Dimitra Aliefs, de la Sociedad Griega del Olivo, ve mayoristas en 5 €/kilo o menos para enero.

Pero ojo al horizonte amenazante: La volatilidad climática –olas de calor, vientos huracanados en Malta que recortaron cosechas un 50%– podría revertir todo. Si la producción 2025/26 se modera (previsiones «media-alta» en Andalucía), precios podrían estabilizarse en 4.000-4.500 €/tonelada, pero un DANA tardío o aranceles del 25% en EE.UU. dispararían el IPC un 15%. Innovaciones como olivos resistentes a la sequía prometen estabilidad a largo plazo, pero para el consumidor, el mensaje es claro: llena la despensa ya, antes de que el oro líquido vuelva a picar.

En resumen, el aceite de oliva no es solo un condimento; es un termómetro de nuestro frágil equilibrio con la naturaleza. De la montaña rusa de precios pasados a un 2025 que huele a respiro, pero con nubes negras al fondo. ¿Tu próxima ensalada será un lujo o un derecho? El olivar decide… y el clima, sentencia. ¡Mantente alerta, mediterráneo: el próximo sorbo podría costarte caro!   

Autor

24h Economía

Te acercamos a la Economía. Toda la actualidad económica y política en 24heconomia.com y en sus redes sociales.