El final de la carrera profesional en España está marcado por una distancia que va mucho más allá del calendario.
Las mujeres españolas, tras décadas de esfuerzo, afrontan el retiro en condiciones menos ventajosas que los hombres.
No sólo se jubilan diez meses más tarde, sino que su pensión media es un 24,4% inferior a la de sus compañeros varones.
Esta diferencia se ha mantenido constante y supone una de las brechas más significativas en el ámbito laboral español.
A día de hoy, 19 de septiembre de 2025, la edad legal de jubilación ordinaria en España es 66 años y 8 meses para quienes hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses.
Para quienes superan ese periodo, la edad baja a 65 años. Sin embargo, la edad real a la que los españoles dejan el trabajo es menor: 65,2 años de media.
Lo relevante es que las mujeres se retiran a los 65,6 años, mientras que los hombres lo hacen a los 64,8 años. Esta diferencia no es habitual en Europa, donde lo normal es que los hombres se jubilen más tarde.
La explicación no se encuentra en la normativa –los requisitos son idénticos para ambos sexos– sino en factores sociales y laborales.
Las mujeres tienen carreras profesionales más cortas y discontinuas por su incorporación tardía al mercado laboral y por las interrupciones derivadas de la maternidad y el cuidado familiar. Así, muchas no alcanzan los años mínimos para jubilarse antes, lo que retrasa su retiro.
Los números detrás del retiro: menos pensión para ellas
El impacto económico de esta brecha es contundente. En 2025, la pensión media mensual por jubilación para los hombres asciende a 1.730 euros, mientras que para las mujeres es de apenas 1.308 euros. La diferencia del 24,4% responde a muchos factores:
- Menos tiempo cotizado: Las interrupciones laborales por maternidad y cuidados familiares reducen el número total de años cotizados por muchas mujeres.
- Peores condiciones laborales: La mayoría de las mujeres ocupan empleos temporales o a tiempo parcial (74% del total), lo que reduce su base de cotización anual.
- Menor salario: Aunque la brecha salarial ha bajado al 15,7%, sigue existiendo una diferencia significativa en ingresos entre hombres y mujeres.
Esta desigualdad arrastra consecuencias durante toda la vida laboral y se intensifica al llegar a la jubilación.
Maternidad y cuidados: el peaje invisible
Las razones detrás de esta desigualdad no sólo son económicas. La maternidad y el cuidado de familiares dependientes suponen un peaje invisible que muchas mujeres pagan con años fuera del mercado laboral o trabajando menos horas. Aunque existen mecanismos para compensar estos periodos:
- Desde 2016, las madres pueden acceder a un complemento en su pensión por cada hijo nacido o adoptado.
- Se reconoce hasta cinco años adicionales como cotizados por interrupción laboral debida a crianza.
- A partir de 2026, entrará en vigor una reforma que permitirá compensar hasta 60 meses sin cotizar al 100% y otros 24 meses al 80%, si están vinculados al cuidado parental.
Pese a estas medidas correctoras, no logran revertir completamente el efecto negativo sobre la pensión final. El Observatorio de la Solidaridad Intergeneracional calcula que las mujeres jubiladas cobran aún un 18% menos debido exclusivamente al impacto de la crianza sobre su trayectoria profesional.
¿Por qué las mujeres se jubilan más tarde?
La incorporación tardía al mercado laboral explica parte del retraso en la edad efectiva de jubilación femenina. Muchas acceden al empleo estable varios años después que los hombres y sus carreras son más cortas o interrumpidas. Además:
- Solo el 53,6% de las mujeres está activa frente al 63,7% de los hombres.
- La presencia femenina es mayor en sectores con menor estabilidad y remuneración.
- El cuidado familiar obliga a muchas a dejar el empleo o reducir su jornada durante periodos clave.
Estos factores hacen que muchas mujeres acumulen menos tiempo cotizado y sólo puedan acceder a la jubilación ordinaria (más tardía), mientras los hombres suelen optar por modalidades anticipadas gracias a carreras laborales más largas.
Modalidades y estrategias para acceder a la jubilación
En España existen varias formas de jubilarse:
- Jubilación ordinaria (la más usada por las mujeres: 67,8%)
- Jubilación anticipada (mayoritaria entre hombres)
- Jubilación demorada
- Jubilación parcial anticipada
- Jubilación activa (permite compatibilizar pensión con empleo)
Las mujeres muestran preferencia por la modalidad ordinaria porque suelen tener carreras laborales cortas o discontinuas. Los hombres optan con mayor frecuencia por prejubilaciones debido a trayectorias profesionales más largas y estables.
Esperanza de vida tras la jubilación
Aunque la esperanza de vida femenina supera a la masculina –las españolas viven unos meses más tras jubilarse– el periodo saludable tras el retiro es similar: alrededor de 10 años sin limitaciones graves, según datos del INE para quienes se jubilan a los 65 años. Sin embargo, el menor importe medio de sus pensiones limita sus opciones vitales durante este periodo.
Claves para revertir la brecha
Las reformas recientes buscan compensar parte del impacto negativo pero todavía queda camino por recorrer. Entre las claves para reducir esta desigualdad destacan:
- Mejorar la integración laboral femenina desde edades tempranas.
- Reforzar medidas para conciliar maternidad y empleo sin penalizar cotizaciones.
- Promover empleos estables y bien remunerados para mujeres.
- Extender complementos por cuidado familiar también a situaciones especiales.

