La crianza infantil, desafío económico y demográfico

Criar a un hijo en España cuesta hoy un 60% más que hace dos décadas

El coste de criar a un hijo hasta su emancipación supera los 335.000 euros, marcando un récord mientras la natalidad alcanza mínimos históricos y el invierno demográfico se agrava

Educación, hijos, coste de criar un hijo
Educación, hijos, coste de criar un hijo. PD

Criar a un hijo en España se ha transformado en un auténtico reto económico.

Para algunos, sobre todo las nuevas generaciones, porque los de siempre, los que han levantado el país siguen convencidos de que los niños llegan a casa con un pab debajo del brazo.

Países como Francia o Alemania han demostrado que invertir en la natalidad y la conciliación es una apuesta rentable a medio y largo plazo.

En España, el reto es urgente: la sostenibilidad del modelo social y económico depende, en gran medida, de que criar a un hijo deje de ser un lujo y vuelva a ser una opción accesible para la mayoría.

El debate está abierto y la presión social crece. Lo que está en juego no es solo el futuro de las familias, sino el de toda una generación y la viabilidad del país a largo plazo.

El reto está servido: ¿será capaz la sociedad española de revertir la tendencia y recuperar el pulso demográfico?

A día de hoy, 17 de septiembre de 2025, el gasto medio que asumen las familias desde el nacimiento de un hijo hasta su independencia supera los 335.000 euros.

Esto supone un aumento del 60% respecto a hace veinte años, cuando la cifra rondaba los 218.848 euros. El encarecimiento ha sido especialmente acusado en el primer año de vida, donde el desembolso ha subido un 46%, alcanzando los 10.610 euros anuales solo en gastos básicos.

Este incremento no es anecdótico. Supone que el coste de la crianza se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los hogares españoles, que dedican cerca del 38% de su salario a este fin. El impacto es tal que, según la Fundación Madrina, un tercio del sueldo base de un trabajador se destina exclusivamente al mantenimiento de un hijo menor de siete años.

¿Por qué criar a un hijo cuesta tanto más?

Las razones detrás de este fuerte aumento son múltiples:

  • Inflación y subida del coste de la vida: Los precios de alimentos, vivienda, educación y servicios básicos han crecido de forma sostenida, superando con creces la evolución de los salarios.
  • Prolongación de la dependencia económica: La emancipación de los jóvenes se retrasa, situándose en una media de 30,7 años para los hombres y 28,8 para las mujeres, lo que alarga la carga financiera de las familias.
  • Precariedad laboral: El acceso tardío y desigual a empleos estables impide a los jóvenes independizarse antes y limita la capacidad de ahorro y planificación familiar.
  • Escasez y carestía de servicios públicos: La falta de acceso universal y asequible a guarderías y comedores escolares obliga a muchas familias a asumir gastos privados considerables.

Estas circunstancias han generado una percepción social donde la crianza se asocia cada vez más a un “lujo”, y no a un derecho, afectando especialmente a familias vulnerables que deben elegir entre cubrir necesidades básicas o asumir otros gastos imprescindibles.

El descenso de la natalidad: una tendencia que no se frena

El fuerte aumento del coste de la crianza está íntimamente ligado a otro fenómeno preocupante: el desplome de la natalidad. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en 2023 nacieron solo 320.656 bebés, la cifra más baja desde que existen registros, marcando un descenso del 24,7% respecto a 2013 y del 4,96% respecto a 2021.

Algunos datos clave sobre la situación demográfica:

  • El número medio de hijos por mujer cayó a 1,12 en 2023, muy lejos del 2,1 necesario para el reemplazo generacional.
  • El 24,4% de los nacimientos corresponde a madres de nacionalidad extranjera, reflejando el papel de la inmigración como sostén parcial de la demografía nacional.
  • El saldo vegetativo (nacimientos menos defunciones) es negativo: en 2024, España perdió 113.256 habitantes por esta vía, lo que agrava el envejecimiento poblacional.

Esta situación ha sido bautizada como el “invierno demográfico español”, una expresión que resume el reto de una sociedad envejecida, con menos jóvenes y cada vez más dependiente de la inmigración para mantener su estructura y sistema de bienestar.

El impacto social y económico del invierno demográfico

El descenso de la natalidad y el alza de los costes de la crianza tienen consecuencias profundas:

  • Sistema de pensiones bajo presión: Menos cotizantes y más jubilados ponen en jaque la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
  • Pérdida de dinamismo económico: La falta de jóvenes limita la capacidad productiva, la innovación y el crecimiento del consumo interno.
  • Despoblación rural: Muchos pueblos pierden población joven, lo que lleva al cierre de escuelas y servicios básicos, debilitando la cohesión social y la identidad cultural.
  • Cambios en el modelo familiar: El retraso en la maternidad y el menor número de hijos por familia transforman la estructura social y aumentan la soledad y la dependencia en la vejez.

¿Qué soluciones hay sobre la mesa?

Los expertos coinciden en que frenar este círculo vicioso exige políticas integrales y ambiciosas:

  • Ayudas directas y universales a la crianza, eliminando barreras administrativas y ampliando las prestaciones por hijo a cargo.
  • Reducción del coste de vida, especialmente en alimentación, vivienda y servicios esenciales como guarderías y comedores escolares.
  • Mejora de la conciliación laboral y familiar, con horarios flexibles y permisos parentales más generosos.
  • Inversión en servicios públicos de calidad, para garantizar que todas las familias puedan acceder a educación y cuidados infantiles sin sobrecostes.

 

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24h Economía

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