El final del verano suele traer un frenazo en el empleo, pero este año la cuesta de septiembre ha arrancado con una sacudida mayor de lo habitual.
España registra un incremento del paro y una caída de la afiliación a la Seguridad Social que no se veía desde antes de la pandemia.
Todo ello, con una inflación que, lejos de dar tregua, sigue presionando el bolsillo de las familias.
A día de hoy, 8 de septiembre de 2025, los datos oficiales desmontan cualquier relato triunfalista. El SEPE confirma que el paro subió en 21.905 personas en agosto, situando el total de desempleados en 2.426.511, la cifra más baja en un mes de agosto desde 2007, pero con una tendencia preocupante si se observa el corto plazo.
La afiliación media a la Seguridad Social cayó en 199.300 personas, la mayor pérdida de empleo para un mes de agosto desde 2019. Mientras tanto, el IPC adelantado se mantiene en el 2,7%, con una inflación subyacente del 2,4%.
El paro repunta, la afiliación se hunde
El mercado laboral español suele dar un respiro en primavera y principios de verano, impulsado por el turismo y los servicios. Sin embargo, agosto marca el punto de inflexión: con la finalización de la temporada alta, las contrataciones temporales se esfuman y los contratos indefinidos, aunque en máximos históricos, no compensan la destrucción de empleo.
- El paro registrado aumentó en 21.905 personas respecto a julio, lo que supone un alza del 0,91%.
- El total de parados se sitúa en 2.426.511, un dato que mejora respecto al año pasado, pero que muestra un claro deterioro mensual.
- Por sectores, los servicios sumaron 21.692 parados más, la industria 2.775 y la construcción 2.745. Solo la agricultura y el colectivo sin empleo anterior registraron descensos.
- El paro afecta más a las mujeres y a los jóvenes menores de 25 años, aunque este último colectivo se mantiene por debajo de los 170.000 desempleados.
La afiliación media bajó en ambos sexos: las mujeres perdieron 103.073 empleos y los hombres 96.227. Además, la afiliación de extranjeros cayó en 22.079 cotizantes. El número total de ocupados desciende hasta los 21,7 millones, alejándose del máximo histórico alcanzado en julio, cuando rozó los 21,9 millones.
Inflación persistente: 2,7% que no da tregua
Mientras el empleo se resiente, los precios no dan respiro. El IPC adelantado de agosto se sitúa en el 2,7% anual, igualando el dato de julio y marcando el nivel más alto en cinco meses. Este repunte se explica, sobre todo, por la subida de la electricidad y los carburantes, que han encarecido el coste de vida respecto al año pasado.
- La inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y energía, sube una décima y alcanza el 2,4%, señal de que el encarecimiento afecta de forma estructural a la economía.
- Los alimentos y bebidas, junto a la electricidad, han tenido un comportamiento mixto: algunos precios han bajado respecto a 2024, pero otros han subido con fuerza, lo que complica el presupuesto de las familias.
- En términos mensuales, los precios se mantienen estables tras una leve bajada en julio, pero la presión sobre los hogares sigue siendo evidente.
El relato oficial y la realidad del bolsillo
Desde Moncloa se destaca que, en términos interanuales, el paro sigue bajando y la afiliación se mantiene en niveles récord. El discurso pone el foco en la calidad del empleo, con más contratos indefinidos y una composición del mercado laboral más estable que hace una década. Sin embargo, el dato de agosto no puede ocultar la realidad de miles de familias que afrontan septiembre con menos ingresos y más gastos.
- El paro interanual ha descendido en 145.610 personas (-5,66%), pero la tendencia mensual preocupa a sindicatos y analistas.
- La destrucción de empleo en agosto es la más intensa desde 2019, lo que señala un posible agotamiento del impulso pospandemia.
- La combinación de más paro, menos empleo y precios altos pone en jaque la capacidad de consumo de los hogares y anticipa un otoño complicado para el comercio y los servicios.
Perspectivas y reacciones
La reacción de sindicatos y patronal no se ha hecho esperar. Desde CCOO se insiste en la necesidad de reforzar la protección social y mejorar la calidad del empleo, mientras que la patronal advierte del impacto de la inflación y la desaceleración europea sobre la economía española.
- La mejora de la calidad del empleo, con más indefinidos y fijos discontinuos, es positiva, pero no compensa la destrucción de puestos en sectores clave como servicios y construcción.
- La inflación, aunque moderada respecto a los picos de 2022, sigue lastrando el poder adquisitivo y complica la recuperación del consumo interno.
- El Gobierno insiste en que la tendencia de fondo es positiva, pero los datos de agosto invitan a la prudencia y a la revisión de las políticas activas de empleo y de apoyo a las familias.
Claves para el ciudadano
El regreso a la rutina tras las vacaciones será, este año, más duro para muchos. El aumento del paro y la caída de la afiliación coinciden con un encarecimiento de la cesta de la compra y de los gastos energéticos. Para las familias, el desafío es doble: encontrar y mantener un empleo estable y lidiar con unos precios que no dejan de subir.
- El mercado laboral español muestra una gran resiliencia, pero la dependencia del turismo y los servicios genera volatilidad cada verano.
- La inflación, aunque controlada respecto a otras economías europeas, sigue muy por encima de los salarios y las pensiones.
- La clave de los próximos meses estará en la evolución de la economía europea y en las medidas que adopten tanto el Gobierno como las empresas para sostener el empleo y proteger el poder adquisitivo.
En este contexto, la economía real se impone al relato y obliga a mirar con lupa los datos y las políticas. El bolsillo, una vez más, marca la pauta y exige respuestas que vayan más allá del optimismo institucional.

