Rusia y China sellan su mayor alianza energética

‘Power of Siberia 2’ y el nuevo eje gasístico entre Rusia y China

El gasoducto Power of Siberia 2 simboliza el giro de Moscú hacia Asia tras el desplome de las exportaciones energéticas a Europa

‘Power of Siberia 2', gaseoducto
‘Power of Siberia 2', gaseoducto. PD

El acuerdo para construir el Power of Siberia 2 marca un antes y un después en la arquitectura energética global. El megaproyecto, impulsado por Vladímir Putin y respaldado por Xi Jinping, tiene como meta trasladar buena parte del gas que antes se destinaba a Europa directamente al corazón industrial de China. Se trata de una respuesta estratégica de Moscú ante las sanciones y el cierre del mercado europeo tras la invasión de Ucrania, una maniobra que reconfigura los flujos energéticos mundiales y refuerza la interdependencia entre ambas potencias.

A día de hoy, 5 de septiembre de 2025, Rusia, China y Mongolia han firmado un memorando jurídicamente vinculante para levantar esta colosal infraestructura, aunque aún quedan incógnitas sobre los detalles comerciales y el calendario definitivo. Si se materializa según lo previsto, permitirá suministrar a China hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas anuales durante tres décadas, aproximándose al volumen que antes recibía la Unión Europea a través del Nord Stream 1.

Características técnicas y ruta del Power of Siberia 2

El futuro gasoducto tendrá un recorrido estimado de 2.600 kilómetros, partiendo desde las vastas reservas de la península de Yamal en Siberia Occidental, atravesando Mongolia y desembocando en el norte de China. Su capacidad anual prevista —50 bcm (mil millones de metros cúbicos)— lo situará entre las infraestructuras energéticas más grandes jamás construidas.

Comparativa técnica relevante:

GasoductoLongitud (km)Capacidad anual (bcm)Inicio previsto
Power of Siberia3.00038Operativo (2019)
Power of Siberia 22.60050Objetivo: década 2030
Nord Stream 1 (extinto)~1.20055Cerrado
  • El diámetro del conducto rondará los 1.420 mm, similar al actual Power of Siberia.
  • El proyecto incluye también el gasoducto de tránsito Soyuz Vostok en Mongolia, crucial para completar el enlace ruso-chino.

Claves económicas y estratégicas

  • Para Rusia, el Power of Siberia 2 es esencial para compensar la pérdida del mercado europeo, que antes absorbía la mayoría del gas exportado desde Yamal.
  • Para China, supone diversificar fuentes energéticas y fortalecer su seguridad energética en pleno auge industrial y transición hacia energías más limpias.

Las negociaciones han sido complejas y prolongadas. Aunque ya existe un compromiso legal para avanzar, aún no se han resuelto puntos clave como el precio del gas ni las garantías financieras definitivas. Pekín ha mostrado cautela, consciente de los riesgos que implica una dependencia excesiva de un único proveedor extranjero.

Estado actual: proyecto vs. realidad

Conviene distinguir entre lo ya operativo y lo que está en fase de proyecto:

  • El primer Power of Siberia, inaugurado en 2019, ya transporta hasta 38 bcm anuales hacia China y alcanzará su capacidad máxima en 2025.
  • El segundo —Power of Siberia 2— acaba de recibir luz verde tras años de bloqueo diplomático y comercial; sin embargo, su construcción real aún no ha comenzado ni tiene fecha definitiva.
  • El memorando firmado incluye una cláusula para suministros durante al menos 30 años, pero no fija precios ni plazos exactos.

Impacto global e incógnitas

El impulso al Power of Siberia 2 podría alterar significativamente el mercado energético mundial:

  • Reducirá la dependencia europea del gas ruso, acelerando su transición hacia otras fuentes como GNL estadounidense o renovables.
  • Otorgará a China una posición negociadora privilegiada frente a proveedores tradicionales.
  • Podría influir en los precios internacionales del gas al desplazar grandes volúmenes hacia Asia.

Sin embargo, persisten dudas importantes:

  • La demanda china de gas no crece tan rápido como se esperaba hace unos años; esto puede condicionar el ritmo real del proyecto.
  • El coste final podría superar los cien mil millones de dólares si se suman infraestructuras asociadas.
  • La falta de detalles sobre los precios plantea incertidumbres sobre la rentabilidad para ambas partes.

La diplomacia energética trilateral

El papel de Mongolia es clave: su territorio acogerá más de mil kilómetros del trazado, asegurando ingresos por tasas de tránsito y reforzando su peso estratégico regional.

Durante la última cumbre trilateral en Pekín:

  • Se subrayó el carácter simbólico y político del acuerdo.
  • Se insistió en que será “el mayor proyecto inversor” en la industria gasística mundial según Gazprom.
  • Pese al entusiasmo ruso, los medios chinos han sido mucho más discretos; apenas han detallado aspectos técnicos o comerciales concretos.

Perspectivas a medio plazo

Si las obras arrancan en los próximos dos años, la infraestructura podría estar operativa antes de 2030. Para entonces, el panorama energético internacional será muy distinto al actual: Europa habrá cerrado casi por completo sus importaciones desde Rusia; Asia consolidará su papel como epicentro mundial del consumo energético.

Con cada tramo que avance el Power of Siberia 2, quedará más claro cómo las alianzas energéticas pueden moldear —y tensar— las relaciones geopolíticas en pleno siglo XXI.

Autor

24h Economía

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