DISCRIMINACIÓN Y ACUERDOS POLÍTICOS EN EL CONGRESO

Los vascos acceden a ayudas por malformaciones bloqueadas para el resto: doble vara de medir en las políticas de Sánchez

Las indemnizaciones por malformaciones siguen generando una brecha entre comunidades mientras el Gobierno central retrasa soluciones para miles de afectados

Doble vara de medir, desequilibro y desilgualdad
Doble vara de medir, desequilibro y desilgualdad. PD

En España, la lucha de los afectados por la talidomida —el fármaco que causó graves malformaciones en miles de bebés durante los años 50 y 60— simboliza como pocos casos el choque entre derechos sociales, gestión política y desigualdad territorial.

Aunque tras décadas de reivindicación se incluyó en los Presupuestos Generales del Estado una partida específica para indemnizar a las víctimas, el acceso real a estas ayudas sigue marcado por una profunda disparidad: en el País Vasco se han materializado indemnizaciones que en el resto del país siguen bloqueadas por decisión del Gobierno central.

Esta discriminación, calificada como “doble” por asociaciones como AVITE (Afectados por la Talidomida), está lejos de ser anecdótica.

Mientras en Euskadi los afectados pueden recibir apoyos económicos y sanitarios específicos, en otras comunidades las partidas presupuestarias permanecen sin ejecutar. ¿La causa? Un bloqueo político en la Mesa del Congreso impulsado por el PSOE y sostenido personalmente por Pedro Sánchez, según denuncia el propio colectivo afectado.

Cronología de un bloqueo político

  • En 2018, tras más de 25 años de lucha, se aprobó una partida estatal para indemnizar a las víctimas de la talidomida.
  • El gobierno del PP dejó fijada una cuantía de 12.000 euros por grado de discapacidad.
  • Tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al poder, se paralizó la ejecución.
  • Solo al final de la legislatura socialista se aprobó un Real Decreto que endurecía los criterios médicos y excluía a muchos solicitantes.

Luis Ruiz, miembro de la directiva de AVITE, relata que muchos fueron expulsados tras exámenes médicos “de los más exhaustivos del mundo”, aunque posteriormente algunos han sido reconocidos judicialmente como beneficiarios. A día de hoy, 30 de agosto de 2025, sigue sin haber una solución global. “El PSOE ignora esta situación”, denuncia Ruiz, subrayando que ni Sanidad ni Hacienda han reclamado a la farmacéutica responsable las indemnizaciones previstas.

La brecha autonómica y el papel del Gobierno vasco

Mientras tanto, en Euskadi, la administración autonómica ha desplegado mecanismos propios para canalizar ayudas directas a los afectados. Esta capacidad responde tanto al marco competencial vasco como a la presión política ejercida desde partidos nacionalistas y asociaciones locales. El resultado es una diferencia tangible: ciudadanos con el mismo diagnóstico médico reciben o no ayudas dependiendo del territorio donde residen.

Esta situación no es exclusiva del País Vasco. El informe anual sobre derechos humanos y discapacidad señala cómo la falta de financiación pública suficiente y las diferencias autonómicas generan “inequidad territorial” e incluso listas de espera intolerables para acceder a valoraciones y prestaciones básicas. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) reclama desde hace tiempo un pacto estatal que garantice una protección social homogénea en todo el país.

¿Por qué Sánchez bloquea las ayudas estatales?

La explicación oficial es difusa. Desde el Ejecutivo se argumenta la necesidad de revisar exhaustivamente cada caso para evitar fraudes o errores diagnósticos. Sin embargo, los afectados ven detrás una estrategia política: evitar abrir un melón presupuestario que podría comprometer acuerdos políticos clave con fuerzas nacionalistas vascas y catalanas.

  • Los partidos nacionalistas han aprovechado su peso parlamentario para arrancar concesiones sectoriales al Gobierno central.
  • Las negociaciones presupuestarias suelen implicar partidas adicionales o competencias reforzadas para las comunidades autónomas con gobiernos aliados.
  • Mientras tanto, los ciudadanos del resto del país ven cómo sus derechos quedan supeditados a equilibrios políticos.

La diferencia no solo afecta a víctimas de malformaciones congénitas. Según documentos oficiales recientes, persisten copagos elevados y falta de actualización en los recursos sociales destinados a discapacidad en varias autonomías, especialmente Andalucía y otras regiones menos favorecidas.

El peaje político: concesiones al nacionalismo vasco y catalán

La postura del Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez no se entiende sin analizar el contexto parlamentario. La estabilidad del Gobierno depende en buena medida del apoyo —o al menos la abstención— de partidos nacionalistas catalanes y vascos.

En los últimos meses, estos grupos han negociado inversiones específicas, transferencias competenciales e incluso exenciones fiscales ligadas a programas sociales concretos:

  • Ayudas económicas canalizadas directamente desde administraciones autonómicas.
  • Exenciones fiscales o tributarias sobre indemnizaciones para colectivos concretos (como afectados por talidomida o enfermedades raras), mientras otras comunidades esperan medidas similares sin éxito.
  • Refuerzo presupuestario selectivo para programas sanitarios o sociales vinculados a acuerdos políticos.

El resultado es un mapa desigual donde territorios con mayor peso político logran avances que después no se trasladan —al menos con igual rapidez— al conjunto del Estado.

Impacto real en familias y personas afectadas

Para quienes sufren las consecuencias físicas y económicas derivadas de una malformación congénita —sea causada por medicamentos como la talidomida u otros factores— estas diferencias administrativas suponen mucho más que un agravio simbólico:

  • Pérdida directa de poder adquisitivo frente a quienes sí acceden a indemnizaciones.
  • Dificultad añadida para costear tratamientos sanitarios especializados o adaptaciones vitales.
  • Sensación creciente de abandono institucional.

El propio informe sobre discapacidad elaborado por CERMI subraya cómo el sistema actual genera «copagos confiscatorios» e «inequidad estructural», reclamando una refundación integral del sistema público para garantizar derechos iguales en todo el territorio.

¿Qué reclaman los colectivos afectados?

Las principales demandas son claras:

  • Desbloqueo inmediato del acceso a ayudas estatales ya contempladas legalmente.
  • Equiparación real entre comunidades autónomas.
  • Exención fiscal sobre indemnizaciones, al igual que ocurre ya con otros colectivos (como afectados por VIH).
  • Transparencia y agilidad administrativa.

Mientras estas demandas no sean atendidas, España seguirá siendo un país donde el código postal determina qué derechos sociales se pueden ejercer plenamente.

El debate sigue abierto tanto en el Congreso como en la calle. Las familias afectadas insisten en que no buscan privilegios ni tratos diferenciados: solo igualdad ante la ley y reparación efectiva tras décadas de olvido institucional. Las próximas semanas serán clave para saber si la presión social logra mover posiciones políticas enquistadas desde hace años.

Autor

24h Economía

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