ALTOS PRECIOS Y POCO GASTO

La hostelería española vive un verano ‘difícil’: turistas sí, pero sin dinero

El turismo nacional e internacional bate récords en España, pero la restauración y los bares lamentan un verano mucho más flojo que los anteriores

Crisis, sin dinero, autónomo
Crisis, sin dinero, autónomo. PD

Salir salen y en manada, pero gastar, gastan muy poco.

Hay ganas de juerga, como siempre, pero se nota a la legua que al personal le falta dinero.

La temporada estival de 2025 está dejando una imagen paradójica en la hostelería española.

Las playas y ciudades reciben más turistas que nunca, pero muchos restaurantes y bares advierten que la caja no acompaña.

“La gente viene, pero no gasta como antes”, resume el propietario de un local en Valencia. Las terrazas se llenan, sí, pero el consumo se limita a cañas y tapas; los menús largos y las botellas de vino han pasado a un segundo plano.

A día de hoy, 27 de agosto de 2025, la restauración denuncia que el verano está siendo “flojo” comparado con años anteriores.

El encarecimiento generalizado de las vacaciones obliga a los visitantes a recortar gastos extras: tras pagar más por avión y alojamiento, queda menos margen para disfrutar de la gastronomía local o el ocio nocturno.

Los datos del INE confirman la tendencia: los precios de hoteles y hostales han subido un 6,8% respecto a 2024, mientras que arrendar un piso turístico en la playa cuesta ya un 6,9% más que hace un año.

El encarecimiento transforma el modelo vacacional

El coste de unas vacaciones en destinos españoles puede superar los 2.600 euros por pareja en agosto — cifras equiparables a viajar al Caribe o Riviera Maya. Alojarse en la costa española es hasta un 15% más caro que el año anterior; encontrar una oferta económica es cada vez más difícil. Además, desde principios de año los billetes de avión han subido un 22%, presionados por nuevas normativas europeas sobre combustibles sostenibles, lo que repercute directamente en el bolsillo del consumidor nacional e internacional.

La brecha entre los precios y los salarios es cada vez mayor: mientras el gasto medio por persona en vacaciones crece un 9% (739 euros), los sueldos apenas lo hacen en un 2% (27.552 euros anuales). Esto provoca que el peso de las vacaciones sobre el salario bruto medio alcance ya el 2,7%, una tendencia al alza que no parece tener freno.

  • El precio medio por noche en hotel supera los 130 euros (+5% respecto a 2024).
  • Alojarse en hoteles cinco estrellas cuesta ya 308 euros (+48% respecto a antes de la pandemia).
  • Comer fuera es un 4% más caro este verano.
  • El ocio cultural sube otro 2,4% anual.

Hostelería tensionada: menos gasto, menos personal

El sector hostelero afronta además otros retos: la falta de personal cualificado pone en jaque la calidad del servicio y la rentabilidad del negocio. Muchos locales operan con plantillas reducidas o rotaciones constantes; no sólo faltan camareros, sino también cocineros especializados y personal para tareas esenciales. El trabajo se percibe como precario y poco atractivo frente a otros sectores. El secretario general de Hostelería de España advierte que “la ruptura de las temporadas de contratación” iniciada con la pandemia sigue provocando una fuga de talento.

Este verano también ha estado marcado por las olas de calor extremo. En zonas del interior y rurales las altas temperaturas han vaciado terrazas y reducido el tique medio; algunos establecimientos se han visto obligados a cerrar cocinas por falta de personal o afluencia insuficiente.

Cambios en el consumo y nuevas tendencias

La combinación entre precios al alza y nuevos hábitos obliga a reinventarse: proliferan raciones para compartir, menús rápidos pero con calidad y propuestas como pop-ups veraniegos o festivales gastronómicos. En zonas turísticas con mayor poder adquisitivo se apuesta por productos locales y sostenibilidad.

Las empresas del sector reconocen que “el cliente no ha cambiado”, pero ahora tiene que dedicar hasta un 25% más a transporte y alojamiento antes siquiera de sentarse a comer fuera. Casi la mitad de los establecimientos prevé cerrar el verano con peor facturación pese al récord histórico previsto en llegadas internacionales: hasta 100 millones de turistas podrían visitar España este año según estimaciones oficiales.

Un sector obligado a adaptarse

La hostelería española vive así un verano de luces y sombras. El reto es claro: adaptar modelos de negocio, cuidar al trabajador e innovar para mantener viva una experiencia gastronómica auténtica sin perder clientes por el camino. Porque aunque el calor, el turismo y las ganas de disfrutar están ahí, si no se gestiona bien, los números no compensan el esfuerzo.

En este contexto incierto, cada cliente satisfecho es oro puro para bares y restaurantes que luchan por sobrevivir a una temporada difícil. Reinventar la experiencia hostelera será clave para volver a llenar las mesas… y las cajas.

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24h Economía

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