DE PUEBLO COSTERO A REFERENTE URBANO Y TURÍSTICO

La fascinante historia de Benidorm, el pueblo de pescadores que terminó convertido en la ciudad española con más rascacielos

Benidorm pasó de ser un enclave pesquero anclado en tradiciones a un epicentro turístico lleno de rascacielos, playas y vida urbana, reinventando la Costa Blanca para el siglo XXI

Benidorm
Benidorm. PD

En la Costa Blanca, hay un lugar donde la modernidad se alza sobre siglos de historia.

Benidorm, que empezó como un pequeño pueblo de pescadores, es hoy la ciudad con más rascacielos por habitante en España y toda Europa.

Su transformación es tan vertiginosa como el perfil vertical que la define. La clave para entender este cambio está en su pasado: durante siglos, la pesca —especialmente la almadraba del atún— fue el motor económico local.

Pero a mediados del siglo XX, cuando las redes dejaron de llenar las barcas, los benidormenses apostaron por algo radical: crear una urbe pensada para el ocio y el turismo.

A día de hoy, 26 de agosto de 2025, Benidorm presume de una ocupación hotelera que ronda el 70% anual y encabeza proyectos pioneros en turismo inteligente y sostenible.

El skyline que desafía al Mediterráneo es fruto del plan urbanístico aprobado en 1956, ideado para aprovechar cada metro cuadrado y cada rayo de sol. En sus calles se mezclan la nostalgia marinera y la pulsión cosmopolita. El resultado: un destino que nunca duerme y siempre sorprende.

Un viaje por siglos: curiosidades y anécdotas que definen Benidorm

Las raíces de Benidorm se hunden en el Neolítico, como atestiguan los anzuelos hallados en el Tossal de la Cala. Por sus tierras pasaron íberos, romanos y árabes. En 1325 recibió la Carta Puebla gracias a Bernat de Sarrià, momento que marca su fundación oficial. Pero durante siglos fue un pueblo vulnerable a ataques piratas; solo con los sistemas de regadío del siglo XVII y el auge pesquero del XVIII empezó a prosperar.

Un detalle curioso: las playas locales fueron las primeras en España donde se permitió el uso del bikini. El alcalde llegó a recorrer más de 400 km en Vespa hasta Madrid para convencer al régimen franquista de levantar la prohibición. Además, desde finales de los años cincuenta su Festival Internacional de la Canción atrajo a figuras como Julio Iglesias o Raphael y puso al pueblo en el mapa del ocio nacional.

Por si fuera poco, Benidorm ostenta desde 2018 una certificación pionera como “Destino Turístico Inteligente”, alineando sus estrategias con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Aquí las innovaciones tecnológicas conviven con refranes populares (“donde va Vicente, va Benidorm cuando hay puente”) y leyendas urbanas.

Cuándo visitar Benidorm: clima perfecto todo el año

Uno de los grandes atractivos es su clima templado y soleado los 365 días del año. Las temperaturas raramente bajan de los 15ºC en invierno ni superan los 30ºC en verano, gracias al microclima generado por la Sierra Helada y el Puig Campana.

No obstante, quienes buscan tranquilidad prefieren noviembre o marzo. Estos meses ofrecen buen tiempo sin las aglomeraciones del verano. En temporada alta (julio-agosto), Benidorm vibra con festivales, eventos nocturnos y playas llenas; fuera del verano puedes descubrir una ciudad más genuina, ideal para pasear por el casco antiguo o explorar sus mercadillos sin prisas.

Coste real: precios medios para dos personas

Viajar a Benidorm resulta sorprendentemente asequible comparado con otros destinos costeros españoles. Para dos personas:

  • Alojamiento: Hoteles céntricos con desayuno oscilan entre 60€-120€/noche. Apartamentos turísticos rondan los 80€-150€/noche según ubicación y temporada.
  • Comidas: Un menú completo en restaurantes reconocidos cuesta entre 25€-35€ por persona. Comer bien por menos de 30€ es fácil; existen opciones aún más económicas si buscas menús diarios o tapas locales.
  • Transporte: El desplazamiento dentro del municipio es sencillo; puedes moverte andando o usar autobuses urbanos (billete sencillo desde 1,50€).
  • Actividades: Acceso libre a playas; museos locales y rutas guiadas rondan los 5€-12€ por persona.

En resumen: un fin de semana completo para dos personas puede oscilar entre 250€-400€, dependiendo del nivel elegido.

Restaurantes imprescindibles: sabores frente al mar

La gastronomía local combina tradición marinera con influencias mediterráneas y toques cosmopolitas. Tres restaurantes destacan entre los imprescindibles:

  • Ulía: Clásico situado frente a la playa de Poniente; su especialidad son los arroces (arroz a banda, arroz negro) y los pescados frescos. Ideal para quienes buscan cocina tradicional con calidad asegurada.
  • Aitona: Céntrico, combina recetas mediterráneas con guiños vascos; sus paellas abundantes son famosas entre locales y turistas por igual.
  • D-vora: En Plaza Sant Jaume; destaca por su terraza sobre el mar y platos creativos basados en productos frescos. Imprescindible probar sus arroces melosos y su coca alicantina.

Otras opciones incluyen La Bahía junto a playa Levante o Malaspina, perfecto para cenas informales sin perder calidad.

Claves y trucos para disfrutar Benidorm al máximo

La experiencia depende mucho del enfoque. Aquí algunas recomendaciones prácticas:

  • Reserva alojamiento con parking si viajas en temporada alta; aparcar puede ser misión imposible en julio-agosto.
  • Elige hotel céntrico cerca de Plaza Triangular o Cala Mal Pas para moverte fácilmente entre playas Levante y Poniente.
  • Prueba las rutas guiadas por el casco antiguo para descubrir rincones históricos poco conocidos.
  • Apúntate a actividades acuáticas (paddle surf, kayak) para ver Benidorm desde otra perspectiva.
  • No te pierdas la isla de Benidorm ni las cascadas de Algar si buscas naturaleza cerca.

Para quienes viajan fuera del verano: aprovecha las ofertas especiales en hoteles solo adultos —como Barceló Benidorm Beach— que ofrecen tranquilidad y excelente gastronomía todo el año.

Curiosidades vivas: anécdotas que marcan carácter

Más allá del bikini o los festivales musicales, Benidorm es famosa entre británicos jubilados que han hecho suyo el destino desde hace décadas. La ciudad presume también del récord europeo en número de rascacielos por habitante —más incluso que Frankfurt o Milán— gracias al modelo urbanístico adoptado desde 1956.

El aire retro sigue vivo en algunos barrios donde conviven turistas veinteañeros con veteranos pensionistas jugando a la petanca bajo palmeras. Las noches no tienen fin: discotecas abiertas hasta altas horas conviven con tascas donde se sirven cañas casi sin descanso.

Un viaje contemporáneo: vivir Benidorm hoy

Viajar a Benidorm supone sumergirse en una ciudad que nunca ha dejado de reinventarse. La oferta cultural incluye museos como Boca del Calvari —con arte contemporáneo local— así como festivales actuales como el Benidorm Fest (clave para elegir representante español en Eurovisión). Las playas Levante y Poniente siguen siendo epicentro social durante todo el año; incluso en octubre lucen llenas pero con ambiente relajado.

El viajero curioso puede organizar escapadas breves desde aquí hacia otros puntos emblemáticos de Alicante o descubrir enclaves naturales cercanos antes de regresar al bullicio urbano.

Tabla rápida: comparativa estaciones del año

EstaciónTemperatura mediaOcupación turísticaPrecios alojamientoMejor plan
Primavera17–22 ºCMediaMediosRutas históricas
Verano25–31 ºCMuy altaAltosVida nocturna / playa
Otoño18–24 ºCBaja-mediaBajosExcursiones naturales
Invierno15–19 ºCBajaBajosGastronomía / museos

Explorar Benidorm es descubrir cómo un antiguo puerto pesquero puede convertirse —sin perder su esencia— en sinónimo global de ocio urbano junto al Mediterráneo.

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24h Economía

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