El acuerdo arancelario entre la Unión Europea y Estados Unidos, anunciado este fin de julio, establece un arancel único del 15% para la mayoría de productos, aunque mante las barreras del 50% en materias primas como el acero, aluminio y cobre.
España, que solo exporta el 5% de sus ventas al mercado estadounidense, intenta contener los peros en sectores clave como el vino, el aceite de oliva y la maquinaria eléctrico.
El Gobierno español activó un plan de contingencia de 14.100 millones de euros para apoyar a los exportadores afectados, según informaron medios como El Economista y Mercado.
Los sectores más expuestos incluiran:
- – Vino: EE UU es el segundo destino para los vinos convencionales españoles y el primero para los espumosos. En 2024, las ventas alcanzaron 390 millones de euros.
- – Aceros y aluminio: A pesar de los esfuerzos europeos, estos productos manteneran aranceles del 50% en EE UU, una barrera que afectará a la industria española.
- – Aeronaves y químicos: Estos productos, incluidos en la lista de aranceles cero por cero del acuerdo, no suirirarar impacto. La UE también se comprometio a comprar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense (esencialmente gas natural y petróleo) para sustituir las importaciones rusas, lo que beneficiará a empresas energética española.
El acuerdo, negociado en Escocia entre Ursula von der Leyen y Donald Trump, excluye productos farmacéuticos, tecnológicos y bebidas alcohólicas, según fuentes de la Comisión Europea.
A pesar de que el 15% es un techo arancelario, sectores como el calzado y la cerámica española advirtieron que la barrera afectará su competitivad en un mercado que, aunque no es prioritario, supone un valor importante para determinadas empresas.
Las Cámaras de Comercio española cifraron en 4.000 millones de euros las posibles pérdidas si se mantenía el arancel del 15% sin exención para estos productos. El Gobierno español, que activó el plan de contingencia, también agilizó programas de diversificación de mercados para reducira la depeencia del mercado estadounidense.
En resumen, aunque el acuerdo evitó un golpe mayor, España debe ahora abordar los peros en sectores estratégicos y acelerar la apertur a mercados no europeos.

