El mes de julio ha traído una noticia poco alentadora para los bolsillos españoles: el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha subido cuatro décimas respecto a junio y se sitúa en el 2,7% interanual, el nivel más alto desde febrero. Este repunte, confirmado por el dato adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE), evidencia el impacto directo que tiene la evolución de los precios de la electricidad y las gasolinas en la economía doméstica.
Este incremento supone la segunda subida consecutiva de la inflación en España. El mes pasado, la tasa se situaba en el 2,3%. Ahora, el cambio de tendencia es claro y pone de relieve la presión que ejercen los precios energéticos sobre el conjunto de bienes y servicios. Según el INE, el motor de este aumento ha sido el encarecimiento de la electricidad, que el año pasado experimentó una bajada y ahora ha cambiado radicalmente de rumbo. En menor medida, también han influido los carburantes, que han subido más que en julio de 2024.
La energía, protagonista de la inflación
El contexto energético de este verano es especialmente tenso. El precio medio del megavatio hora (MWh) se ha cuadruplicado desde abril, pasando de unos 26 euros a cerca de 100 euros en julio, según los datos del sector eléctrico. Esta escalada se explica por el mayor uso de tecnologías fósiles, como el gas natural, que resultan más caras que las renovables, y por un incremento en los servicios de ajuste necesarios para equilibrar el sistema ante fallos o picos de demanda.
Las olas de calor han reducido la eficiencia de la energía fotovoltaica y la producción eólica, elevando aún más la dependencia de fuentes más costosas. Todo esto se traduce en un recibo de la luz considerablemente más alto para las familias, que ya venían arrastrando un verano caluroso en lo climático y asfixiante en lo económico.
Gasolinas y diésel: precios por encima de 2024
En el caso de los carburantes, la tendencia tampoco es favorable. Aunque los precios han mostrado cierta estabilidad en las últimas semanas, se mantienen por encima de los valores del año pasado. Por ejemplo, la gasolina 95 ronda actualmente los 1,50 euros por litro en grandes ciudades como Madrid y Barcelona, superando los niveles de 2024.
Las diferencias entre capitales pueden superar los seis céntimos por litro, pero la tendencia general es al alza y repercute de forma directa en el transporte, la logística y los costes empresariales. Esto acaba trasladándose al consumidor final, que afronta un aumento generalizado de precios en plena temporada de desplazamientos y vacaciones.
Inflación subyacente y panorama europeo
No solo la energía y los combustibles presionan al alza. La inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, también ha subido una décima y se sitúa en el 2,3%. Este dato indica que el repunte inflacionista va más allá de la volatilidad de los precios energéticos y afecta a una cesta más amplia de productos y servicios.
En comparación con la zona euro, donde la inflación se mantiene en torno al 2%, el dato español es algo más elevado, aunque dentro de la horquilla de estabilidad que buscan las autoridades monetarias. Sin embargo, la evolución de los precios energéticos en España está siendo especialmente intensa respecto a la media europea.
Impacto en el poder adquisitivo y perspectivas
Las consecuencias de este repunte inflacionista se hacen notar en el poder adquisitivo de las familias. Aunque el Gobierno destaca la recuperación progresiva, apoyada en la creación de empleo y subidas salariales, la realidad es que el coste de la vida vuelve a crecer y obliga a los hogares a ajustar sus presupuestos.
Algunos expertos señalan que esta tendencia podría moderarse de cara al otoño si los precios energéticos se estabilizan y se normaliza la producción renovable. No obstante, la volatilidad del contexto internacional y la persistencia de episodios de calor extremo introducen incertidumbre en las previsiones.
Claves del repunte de la inflación en julio
- IPC interanual: 2,7% en julio, cuatro décimas más que en junio.
- Causa principal: encarecimiento de la electricidad y, en menor medida, de los carburantes.
- Electricidad: el precio del MWh se ha cuadruplicado desde abril.
- Gasolinas: precio medio superior a 2024, con diferencias notables entre ciudades.
- Inflación subyacente: sube una décima, hasta el 2,3%.
- Comparación europea: la inflación en España supera ligeramente la media de la zona euro.
- Consecuencias: mayor presión sobre el poder adquisitivo y la economía doméstica.
La evolución de la inflación y los precios en España sigue muy ligada al comportamiento de la energía, especialmente en los meses de verano. El reto para los próximos meses será contener esta tendencia y evitar que el repunte se traslade de forma estructural a toda la economía.

