El calendario de jubilación sigue su curso inexorable hacia el objetivo marcado por la reforma de pensiones de 2011. A medida que nos adentramos en 2025, los trabajadores españoles se enfrentan a nuevos requisitos para poder acceder a la jubilación con el 100% de la pensión, continuando la senda de cambios graduales que culminará en 2027.
Nuevos requisitos para jubilarse en 2025
Para aquellos que planean jubilarse durante el próximo año, es fundamental conocer las condiciones exactas que determinarán tanto la edad de acceso como el porcentaje de la pensión a recibir. En 2025, la edad legal de jubilación ordinaria se incrementará en dos meses respecto a la aplicada en 2024, situándose en 66 años y 8 meses para quienes hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses.
Sin embargo, existe una vía alternativa para quienes acumulen una carrera laboral más extensa: aquellos trabajadores que hayan cotizado 38 años y 3 meses o más podrán jubilarse a los 65 años con derecho a percibir el 100% de su pensión. Esta diferenciación busca premiar las carreras laborales más largas, permitiendo un acceso más temprano a la jubilación sin penalizaciones.
Para calcular el porcentaje de la pensión a recibir, se aplican coeficientes sobre la base reguladora en función de los años cotizados. Con 15 años cotizados, se tendrá derecho a un 50% de la base reguladora, mientras que para obtener el 100% en 2025 será necesario haber cotizado al menos 36 años y 6 meses.
Jubilación anticipada: nuevas edades mínimas
La jubilación anticipada voluntaria también experimenta cambios significativos en 2025. Para quienes deseen adelantar su retiro laboral, la edad mínima se sitúa en 64 años y 8 meses cuando la cotización no alcance los 38 años y tres meses. Por el contrario, si el trabajador acumula más de 38 años y tres meses de cotizaciones, podrá jubilarse anticipadamente a los 63 años.
Es importante destacar que la jubilación anticipada conlleva coeficientes reductores que disminuyen permanentemente la cuantía de la pensión, por lo que esta decisión debe evaluarse cuidadosamente considerando las circunstancias personales y financieras de cada trabajador.
Impacto fiscal sobre las pensiones
Además de conocer los requisitos para acceder a la jubilación, es fundamental entender cómo afectará la fiscalidad a las pensiones en 2025. Las pensiones contributivas están sujetas al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), aplicándose diferentes tramos según el nivel de ingresos del pensionista.
Para 2025, los tramos generales de retención del IRPF para pensionistas en España serán:
| Ingresos anuales | Tipo de retención IRPF |
|---|---|
| Hasta 12.450 € | 19% |
| 12.450 € – 20.200 € | 24% |
| 20.200 € – 35.200 € | 30% |
| 35.200 € – 60.000 € | 37% |
| 60.000 € – 300.000 € | 45% |
| Más de 300.000 € | 47% |
Estos porcentajes pueden variar ligeramente según la comunidad autónoma, ya que existen tramos autonómicos que complementan los estatales.
Revalorización de las pensiones y política fiscal
Una de las medidas más destacadas en la política de pensiones ha sido la revalorización anual conforme al IPC, garantizada por ley. Esto ha permitido que en 2025 las prestaciones se revaloricen con carácter general un 2,8%, acumulando un incremento del 22,7% desde 2019. Esta medida busca proteger el poder adquisitivo de los pensionistas frente a la inflación.
Las pensiones mínimas y no contributivas han experimentado incrementos aún mayores, acumulando subidas de entre el 40% y el 50% en el período 2019-2025, según el tipo de pensión. Estas mejoras tienen un importante efecto social, ya que según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza, las pensiones públicas revalorizadas conforme al IPC reducen el riesgo de pobreza en 16,4 puntos porcentuales, beneficiando a unos 7,8 millones de personas.
En términos de política fiscal, el sistema de pensiones ha implementado diversas medidas para garantizar su sostenibilidad financiera. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha estimado que el promedio del impacto de las medidas de refuerzo de los ingresos adoptadas supondrá un 1,4% del PIB entre 2022 y 2050. Esto contribuye a reducir el nivel de gasto neto en pensiones al 13,2% del PIB, resultado de restar al nivel de gasto (14,6%) los ingresos adicionales generados por el sistema.
Tendencias en la edad efectiva de jubilación
La edad efectiva de jubilación ha experimentado un aumento significativo en la última década, llegando a los 65,2 años en 2024. Este incremento refleja tanto los cambios normativos como las decisiones personales de los trabajadores. Es interesante observar que existen diferencias de género en este aspecto: mientras que las mujeres se jubilan, de media, a los 65,6 años, los hombres lo hacen a los 64,8 años.
Otro dato relevante es la reducción del porcentaje de pensiones de jubilación que se anticipan más de un año, pasando del 73% en 2021 al 61% en 2024. Esta tendencia sugiere que las medidas implementadas para incentivar la prolongación de la vida laboral están teniendo efecto.
El futuro del sistema de pensiones
El sistema de pensiones español continuará su transformación en los próximos años. En 2026, la edad legal de jubilación se incrementará hasta los 66 años y 10 meses para quienes no alcancen los 38 años y 3 meses cotizados, manteniéndose en 65 años para quienes superen dicho umbral de cotización.
Finalmente, en 2027, se completará la reforma iniciada en 2011, estableciéndose la edad legal de jubilación en 67 años para quienes no hayan cotizado un mínimo de 38 años y 6 meses, mientras que para cobrar la pensión a los 65 años será necesario acumular más de 38 años y 6 meses de cotizaciones.
Estas reformas, consensuadas en el marco del Pacto de Toledo y negociadas en la mesa del diálogo social, buscan equilibrar la mejora de la protección social con la sostenibilidad financiera del sistema a medio y largo plazo. El objetivo es garantizar pensiones dignas y sostenibles para las generaciones actuales y futuras, adaptando el sistema a los retos demográficos y económicos que enfrenta España.

