EL MERCADO LABORAL ESPAÑOL BAJO LA LUPA

Lo que esconde el dato ‘histórico’ de los 22 millones de ocupados en España

España supera los 22 millones de ocupados, pero el récord oculta debilidades estructurales del empleo

Lo que esconde el dato ‘histórico’ de los 22 millones de ocupados en España

España acaba de alcanzar un máximo histórico: más de 22 millones de personas ocupadas según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2025. La tasa de paro ha caído al 10,29%, el nivel más bajo desde 2008, y la población activa se sitúa cerca de los 25 millones, también récord. Son cifras que, en principio, invitan al optimismo y han sido celebradas tanto por el Gobierno como por buena parte del tejido empresarial.

Sin embargo, bajo estos grandes números se esconden realidades menos alentadoras para muchos trabajadores. El auge del empleo no siempre se traduce en una mejora de la calidad del trabajo ni en una reducción efectiva de la precariedad. Analizar los matices detrás del titular es fundamental para entender las verdaderas dinámicas del mercado laboral español.

Contratos fijos discontinuos: la cara B del récord

Uno de los factores más controvertidos detrás de estas cifras es el protagonismo creciente de los contratos fijos discontinuos. Tras la reforma laboral y la desaparición del contrato temporal por obra y servicio, el fijo discontinuo ha ganado peso como alternativa. A día de hoy, estos contratos representan alrededor del 5% del total de asalariados, pero su impacto va mucho más allá de ese porcentaje por su influencia en sectores estacionales y por las condiciones laborales que implican.

Las tres trampas principales

  • Menor salario: Los trabajadores con contrato fijo discontinuo cobran un 48% menos que la media general. Su base media de cotización ronda los 1.124 euros mensuales, muy por debajo incluso de los temporales ordinarios.
  • Alta parcialidad: La mitad trabaja solo a tiempo parcial, lo que limita severamente sus ingresos y capacidad contributiva.
  • Brecha de género: Las mujeres con este tipo de contrato ganan un 21% menos que sus compañeros varones, consolidando la mayor brecha salarial del mercado español actual.

Además, estos empleos son especialmente volátiles: aunque las bajas por finalización de contrato temporal duplican a las generadas por el pase a inactividad del fijo discontinuo, la tasa relativa sobre el total es superior entre estos últimos. Un fenómeno que ha captado la atención incluso del Banco de España, señalando su efecto distorsionador en las estadísticas oficiales.

¿Qué pasa cuando no hay llamamiento?

Cuando un trabajador fijo discontinuo no es llamado para reincorporarse tras un periodo inactivo —algo frecuente en sectores como turismo o agricultura—, puede acabar fuera del sistema sin que conste como despido ni como baja voluntaria clara. El procedimiento actualizado por la Seguridad Social busca controlar mejor estas situaciones, pero la estadística sigue sin desglosar con precisión cuántos casos corresponden a dimisiones reales o a rechazos de llamamiento.

Este limbo administrativo dificulta saber cuántos realmente trabajan o están disponibles y alimenta las dudas sobre la fiabilidad plena del dato histórico.

Dinamismo… y estacionalidad

El segundo trimestre suele ser especialmente favorable para el empleo en España: Semana Santa (este año en abril) y el inicio temprano del verano impulsan contrataciones en hostelería, comercio y servicios. De hecho:

  • Siete de cada diez nuevos empleos surgieron en el sector servicios.
  • El empleo a tiempo completo creció notablemente (485.300 personas), pero también lo hizo —aunque en menor medida— el empleo a tiempo parcial (18.000 personas).

La temporalidad sigue reduciéndose gracias al incremento neto de contratos indefinidos (+558.600 interanual), pero parte del efecto se diluye al analizar cuántos son fijos discontinuos frente a indefinidos ordinarios o a jornada completa.

¿Una foto realista del mercado laboral?

El récord histórico es innegable y muestra una economía más robusta frente a shocks recientes. Sin embargo, no todo es tan positivo como sugieren los titulares:

  • El auge del fijo discontinuo introduce incertidumbre sobre cuántos realmente trabajan durante todo el año.
  • La parcialidad y los bajos salarios afectan especialmente a jóvenes y mujeres.
  • El incremento continuo en bajas voluntarias (más de 1,16 millones en cinco meses) podría estar vinculado a esta nueva realidad contractual: asalariados con poco arraigo o expectativas laborales insatisfechas.

España avanza hacia cifras inéditas en ocupación, pero debe vigilar que este crecimiento sea sostenible e inclusivo. El reto ahora pasa por transformar cantidad en calidad: reducir las bolsas ocultas de precariedad y asegurar trayectorias laborales estables para todos los grupos sociales.

Claves para entender el debate actual

  • Récords históricos: Más empleo y menos paro desde 2008.
  • La trampa fija discontinua: Menos sueldo, más parcialidad y mayor brecha salarial.
  • Estacionalidad: Los picos positivos coinciden con campañas turísticas.
  • Desglose incompleto: Los datos oficiales aún no reflejan toda la complejidad contractual ni las salidas reales del mercado laboral.

El dato histórico existe, pero su brillo se apaga si no se abordan sus sombras estructurales.

Autor

24h Economía

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