EL ESPEJO FRANCÉS ANTE EL DÉFICIT Y LA DEUDA

Francia aprieta el cinturón: ajustes drásticos en pensiones, salarios públicos y días festivos que España debería observar

El Gobierno francés congela pensiones y salarios públicos, crea impuestos a los más ricos y elimina festivos para frenar la deuda

Francia aprieta el cinturón: ajustes drásticos en pensiones, salarios públicos y días festivos que España debería observar

En París, la preocupación por el rápido aumento del déficit y la deuda pública ha llevado al Gobierno de François Bayrou a lanzar un ambicioso plan de ajuste de 43.800 millones de euros a partir de 2026, que está dando mucho que hablar en otros países europeos como España. El objetivo es reducir el déficit del 5,4% del PIB en 2025 al 2,8% en 2029 y frenar el crecimiento exponencial de la deuda, que ya roza el 114% del PIB francés.

La urgencia de estas medidas viene motivada por datos alarmantes: la deuda pública francesa aumenta a un ritmo de 5.000 euros por segundo, lo que equivale a más de 150.000 millones adicionales cada año. De seguir así, los intereses podrían alcanzar los 100.000 millones de euros en apenas cuatro años, convirtiéndose en la mayor partida del presupuesto nacional.

Las claves del ajuste: recortes y nuevos ingresos

El plan francés se articula sobre tres ejes principales:

  • Congelación de pensiones y salarios públicos: En 2026 no habrá subida ni en las pensiones ni en los sueldos del sector público. Se rompe así una tradición francesa de actualización anual vinculada a la inflación, lo que supone una pérdida real de poder adquisitivo para millones de personas.
  • Reducción del empleo público: Se eliminarán al menos 3.000 puestos solo en el primer año y no se reemplazará a uno de cada tres funcionarios que se jubilen. El objetivo es contener el gasto estructural del Estado y mejorar la eficiencia administrativa.
  • Supresión de dos días festivos nacionales: Se barajan fechas tan emblemáticas como el Lunes de Pascua o el 8 de mayo (Día de la Victoria). El argumento es claro: aumentar la productividad nacional sin subir impuestos indirectos ni reducir prestaciones sociales esenciales.

A estas medidas se suman otras como el control estricto del gasto ministerial y la ralentización o supresión de proyectos públicos no prioritarios.

Impuesto a los ricos y lucha contra el fraude fiscal

En el capítulo de ingresos, destaca la creación de una contribución de solidaridad específica para las rentas más altas. El propio primer ministro ha hablado abiertamente de que quienes más tienen deben aportar más en este momento crítico, aunque aún no se han concretado todos los detalles sobre umbrales y duración.

Además, se intensificará la lucha contra el fraude fiscal y se recuperarán cantidades defraudadas. La presión fiscal ya es alta en Francia para quienes superan ciertos umbrales —la tasa máxima del impuesto sobre la renta alcanza el 45% para ingresos superiores a 180.648 euros anuales— pero ahora se suma esta figura extraordinaria dirigida a los denominados “ultra-ricos”.

Un espejo incómodo para España

El debate sobre si España debería mirar hacia París no es trivial. El contexto económico español comparte desafíos similares: alta deuda pública, envejecimiento demográfico y presión sobre las cuentas públicas debido al gasto social.

Algunas voces económicas sugieren que España podría verse obligada en el futuro a adoptar medidas similares si quiere evitar un escenario como el francés o incluso griego, especialmente ante las advertencias europeas sobre sostenibilidad fiscal. La congelación temporal de pensiones o salarios públicos, aunque políticamente impopular, podría considerarse como alternativa frente a subidas generalizadas de impuestos o recortes más duros.

Por otro lado, la idea de eliminar días festivos para ganar productividad genera controversia por su impacto directo en la conciliación laboral y social. Sin embargo, Francia justifica esta decisión argumentando que un calendario saturado de puentes frena notablemente la actividad económica en primavera.

Reacciones sociales y políticas

La reacción social en Francia ha sido inmediata. Sindicatos y partidos políticos han criticado duramente el plan, tildándolo desde “insostenible” hasta “confiscatorio” según su sesgo ideológico. La extrema derecha ha amenazado incluso con presentar una moción de censura si no se modifican algunos puntos clave del ajuste.

En paralelo, expertos económicos advierten que estos sacrificios son “necesarios pero arriesgados”, ya que pueden afectar al consumo interno y al clima social justo cuando Europa necesita estabilidad.

Lecciones para Europa

El caso francés ilustra hasta qué punto las economías avanzadas pueden verse forzadas a tomar decisiones difíciles cuando el equilibrio entre gasto público e ingresos fiscales se rompe durante demasiado tiempo. Para países como España, observar cómo gestiona París su ajuste puede servir tanto como advertencia como inspiración: mantener bajo control la deuda pública es imprescindible para evitar crisis mayores.

En definitiva:

  • Francia apuesta por una combinación dura: recorte del gasto social, congelación salarial y pensiones, reducción del empleo público e impuestos extraordinarios para los más ricos.
  • España observa con atención estas medidas ante retos fiscales similares.
  • El debate sobre productividad versus calidad de vida vuelve al centro del tablero europeo.

El futuro dirá si este giro francés marca tendencia o queda como excepción dentro del continente.

Autor

24h Economía

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