A partir del 1 de enero de 2026, la Seguridad Social aplicará una nueva norma para calcular la base reguladora de la pensión de jubilación. En lugar de aplicar siempre los últimos 25 años de cotización (300 meses), se implementará un sistema dual que permitirá elegir la opción más ventajosa entre:
-El sistema vigente: cálculos basados en los últimos 25 años.
-El nuevo sistema: cálculo sobre los últimos 29 años de cotización, pero pudiendo excluir los dos años (24 meses) peores y computar así 27 años efectivos
Despliegue gradual 2026–2044
En 2026, se aplicará un cómputo intermedio: 25,33 años (302 meses) y se utilizará el divisor 352,33. Cada año se sumarán cuatro meses hasta alcanzar los 29 años completos en 2038 .
Entre 2038 y 2040, coexistirán ambas opciones, y la Seguridad Social aplicará automáticamente la que resulte más beneficiosa. Entre 2041 y 2043, la opción de 25 años no desaparece de golpe: su cómputo sube 6 meses cada año (25,5 a 26,5). En 2044 ya solo estará vigente la opción de larga duración (29 años menos los peores)
¿Para quién favorece este cambio?
Los trabajadores con trayectorias irregulares —paros, jornadas reducidas, cambios frecuentes— se benefician al poder eliminar sus años más flojos.
Los planificadores de jubilación o con carreras continuas y extensas pueden optar por la fórmula tradicional si les resulta más beneficiosa
Durante todo el periodo de transición, la Seguridad Social aplicará de oficio la opción que más convenga a cada persona.
Herramienta desde ya
La Seguridad Social ha actualizado su calculadora online para que, incluso antes de 2026, puedas conocer tu base reguladora comparando ambos métodos. Basta con que introduzcas manualmente tus datos de cotización para obtener: la fecha estimada de jubilación y la cuantía de la pensión y cuál fórmula resulta más beneficiosa
Qué hacer a partir de ahora
Si estás cerca de la jubilación, utiliza la herramienta oficial: indica tus años cotizados y bases para saber qué opción te compensa.Si tienes una carrera con lagunas, este nuevo sistema puede aumentar tu pensión y si tienes una carrera larga y estable, lo más probable es que siga conviniéndote el sistema de 25 años.
Para los más jóvenes, es clave saber que en unos años la norma cambiará y solo se aplicará la fórmula de 29 años menos los dos peores.
Críticas y aspectos negativos del nuevo sistema
Aunque esta reforma ha sido presentada como un avance hacia una mayor equidad, no está exenta de críticas por parte de expertos en pensiones, sindicatos y economistas. Estos son algunos de los aspectos más cuestionados:
1. Mayor complejidad y confusión para el ciudadano
El nuevo sistema introduce una doble fórmula de cálculo que puede resultar confusa para muchos trabajadores. Aunque se aplicará automáticamente la opción más favorable, entender cómo afecta a cada caso individual será más difícil:
La coexistencia de dos sistemas durante casi 20 años de transición puede dificultar la planificación financiera de quienes están a medio o largo plazo de la jubilación.
La posibilidad de excluir 24 meses peores requiere que la Seguridad Social gestione con precisión un volumen de datos elevado, lo cual podría generar errores o demoras.
2. Riesgo de reducir pensiones para ciertos colectivos
Aunque la eliminación de los “peores años” suena beneficiosa, alargar el periodo de cómputo a 29 años puede suponer una reducción en la pensión para muchos trabajadores con carreras laborales estables:
Cuanto más se amplía el periodo, más se diluyen los salarios más altos que suelen concentrarse en la parte final de la carrera profesional.
Según estudios de sindicatos como CCOO y UGT, este cambio puede afectar negativamente a quienes han tenido una progresión salarial ascendente, como profesionales cualificados o funcionarios.
3. Aplicación desigual según el perfil laboral
La reforma puede resultar regresiva para algunos sectores:
Trabajadores con largas carreras sin interrupciones podrían verse penalizados respecto al sistema anterior.
En cambio, se favorece a quienes han tenido trayectorias laborales intermitentes o salarios bajos en ciertos tramos, sin tener en cuenta las causas (paro involuntario vs. decisión personal).
4. Desincentivo al ahorro y previsión privada
La complejidad del sistema puede hacer que muchos trabajadores no sepan con claridad qué pensión les quedará, lo que genera inseguridad y desincentiva el ahorro complementario o la planificación de la jubilación.
Críticas del colectivo
Funcas y AIReF han advertido que ampliar los años cotizados reduce la tasa de reemplazo (porcentaje del último salario que cubre la pensión), lo que a largo plazo puede impactar en el poder adquisitivo de los pensionistas.
Organizaciones de mayores critican que no se ha hecho una verdadera reforma del sistema, sino que se ha optado por un «parche» técnico que posterga el debate sobre la sostenibilidad real de las pensiones.
En conclusión
Aunque el sistema dual permite mayor personalización, también abre la puerta a una reducción encubierta de las pensiones futuras bajo la apariencia de justicia contributiva. Para algunos perfiles, especialmente los de carrera continua y estable, puede resultar perjudicial. La reforma, si bien positiva en ciertos aspectos, podría haber sido más ambiciosa en simplificación y transparencia, y más clara en sus consecuencias reales a largo plazo.

