Egipto está al borde del colapso financiero. Su moneda se desploma, los precios de los alimentos se disparan y la inversión extranjera huye del país más poblado del mundo árabe. Mientras la deuda externa devora el presupuesto y el turismo aún no se recupera del todo, El Cairo se aferra a su última carta: vender parte de sí mismo. En
El panorama mostrado por el informe de la OCDE revela que los gobiernos apuestan de forma abrumadora por los instrumentos económicos, específicamente las subvenciones, como principal herramienta para incentivar prácticas más sostenibles. También subraya una creciente preocupación por el impacto ambiental del sector, aunque también expone